Capítulo 23
Thomas se preguntaba mucho sobre Alby. Parecía una victoria sólo el salvar su vida,
traerlo de vuelta de una noche en el laberinto. ¿Pero había valido la pena? Ahora el
chico estaba con un dolor intenso, pasando por las mismas cosas que Ben. ¿Y si se
quedaba tan psicótico como Ben? Había inquietantes pensamientos por todas
partes.
El crepúsculo cayó sobre el Claro y los gritos de Alby continuaban llenando el aire.
Era imposible escapar del terrible sonido, incluso después de que Thomas
finalmente habló con los Med-jacks para que le dejaran irse, cansado, adolorido,
vendado, pero harto de la perforación y lamentos de dolor de su líder. Newt se
había negado rotundamente cuando Thomas pidió ver a la persona por la que había
arriesgado su vida. Sólo empeoraría las cosas, le había dicho, y no le convenció.
Thomas estaba demasiado cansado para darle batalla. Él no había tenido ni idea de
que fuera posible sentirse tan fatigado, a pesar de las pocas horas de sueño que
había conseguido. Se había lastimado mucho para hacer algo después de eso, y
había pasado la mayor parte del día en un banco en las afueras del Deadheads,
sumido en la desesperación. La euforia de su huida se había desvanecido
rápidamente, dejándolo con el dolor y los pensamientos de su nueva vida en el
Claro. Todos los músculos le dolían; cortes y contusiones le cubrían de pies a
cabeza. Pero incluso eso no fue tan malo como la pesada carga emocional de lo que
había pasado toda la noche anterior. Parecía como si todas las realidades de vivir
allí se hubieran instalado definitivamente en su mente, como oír el diagnóstico
definitivo de un cáncer terminal.
.Como puede alguien alguna vez ser feliz con una vida asi?, pensó.
Entonces, ¿Cómo puede alguien ser lo bastante malvado como para hacernos esto a
nosotros? Comprendió más que nunca la pasión que sentían los habitantes del Claro
por encontrar la manera de salir del Laberinto. No era sólo una cuestión de escapar.
Por primera vez, sintió hambre por vengarse de los responsables que lo habían
enviado allí. Sin embargo, esos pensamientos sólo le llevaron de vuelta a la
desesperanza que le había llenado ya tantas veces. Si Newt y los demás no habían
sido capaces de resolver el Laberinto, después de dos años de búsqueda, parecía
imposible que en realidad hubiera una solución. El hecho de que los habitantes delClaro no hubieran renunciado, dijo más sobre estas personas que cualquier otra
cosa.
Y ahora él era uno de ellos.
Esta es mi vida, pensó. Vivir en un Laberinto gigante, rodeado de horribles bestias.
La tristeza le llenó como un fuerte veneno. Los gritos de Alby, distantes ahora, pero
todavía audibles, sólo empeoraron las cosas. Tuvo que apretar las manos contra sus
oídos cada vez que los escuchaba.
Finalmente, el día llegó a su fin, y la puesta del sol trajo el ahora ya familiar cierre de
las cuatro puertas por la noche. Thomas no tenía ninguna memoria de su vida antes
de la Caja, pero era positivo que hubieran terminado las peores veinticuatro horas
de su existencia.
Justo después del anochecer, Chuck le trajo la cena y un gran vaso de agua fría.
—Gracias —dijo Thomas, sintiendo una ráfaga de calor por el chico. Él cogió la carne
y los fideos del plato tan rápido como sus doloridos brazos pudieron moverse—.
Necesitaba esto —dijo entre dientes a través de un mordisco. Tomó un trago de su
bebida, y luego volvió a atacar los alimentos. No se había dado cuenta de lo
hambriento que estaba hasta que empezó a comer.
—Eres repugnante cuando comes —dijo Chuck, sentado en el banco junto a él—. Es
como ver a un cerdo muerto de hambre comer su propia mierda.
—Eso es gracioso —dijo Thomas, el sarcasmo llenaba su voz—. Deberías ir a
entretener a los Grievers… ver si ellos se ríen.
Una rápida expresión de dolor cruzó el rostro de Chuck, por lo que Thomas se sintió
mal, pero se desvaneció casi tan rápidamente como había aparecido. —Eso me
recuerda que eres la comidilla de la ciudad.
Thomas se enderezó, sin saber cómo se sentía acerca de la noticia. —¿Qué se
supone que significa eso?
—Oh, caramba, déjame pensar. En primer lugar, sales al laberinto cuando se supone
que no puede hacerse, en la noche. Luego te conviertes en una especie de
monstruoso tipo de la selva escalando enredaderas y atando personas en las
paredes. A continuación, te conviertes en una de las primeras personas que han
sobrevivido toda una noche fuera del Claro, y para colmo matas a cuatro Grievers.
No te puedes imaginar cómo están hablando esos shanks.
Una oleada de orgullo llenó el cuerpo de Thomas, luego decayó. Thomas se
enfermó por la felicidad que había sentido. Alby todavía estaba en la cama, gritandopor el dolor en su cabeza, probablemente deseando estar muerto.
—Engañarles para ir al acantilado fue idea de Minho, no mía.
—No, de acuerdo con él. Te vio hacer la cosita de esperar y de conducirlo, a
continuación, tuvo la idea de hacer lo mismo en el acantilado.
—¿La… cosita de esperar y conducirlo…? —preguntó Thomas, rodando los ojos—.
Cualquier idiota en el planeta hubiera hecho eso.
—No te pongas todo humilde con nosotros, lo que hiciste es jodidamente increíble.
Tú y Minho, los dos.
Thomas tiró el plato vacío en el suelo, de repente enfadado. —Entonces, ¿por qué
me siento tan mal, Chuck? ¿Quieres responder a eso?
Thomas escudriñó el rostro de Chuck para una respuesta, pero por lo visto no tenía
una. El muchacho se sentó cruzando las manos mientras se inclinaba hacia delante
sobre las rodillas, con la cabeza baja. Por último, medio en voz baja, murmuró, —
Por la misma razón que todos nos sentimos mal.
Se sentaron en silencio hasta que, unos minutos más tarde, Newt se acercó,
pareciendo como la muerte en dos pies. Se sentó en el suelo delante de ellos, tan
triste y preocupado como cualquier persona podría parecer.
Sin embargo, Thomas se alegraba de tenerlo cerca.
—Creo que lo peor ha terminado —dijo Newt—. El cabrón debe dormir por un par
de días, luego se despertará bien. Tal vez gritando un poco de vez en cuando.
Thomas no podía imaginar lo mal que la dura prueba debería ser, ya que todo el
proceso del Cambio seguía siendo un misterio para él. Se volvió hacia el chico
mayor, haciendo todo lo posible por ser casual.
—Newt, ¿qué está pasando ahí arriba? En serio, no entiendo que es esa cosa del
Cambio.
La respuesta de Newt sorprendió a Thomas. —¿Crees que nosotros lo hacemos? —
Escupió, arrojando sus brazos en alto, luego golpeando de nuevo a sus rodillas—.
Todo lo que malditamente sabemos es que si los Grievers te pican con sus
desagradables agujas, se inyecta el suero Grief o mueres. Si obtienes el suero,
entonces tu cuerpo se sacude y tu piel burbujea y se vuelve de un extraño color
verde y vomitas todo sobre ti mismo. ¿Suficiente explicación por ahora, Tommy?
Thomas frunció el ceño. No quería molestar a Newt más de lo que estaba, pero
necesitaba respuestas. —Hey, sé que es una mierda ver a tu amigo ir a través de
eso, pero yo sólo quiero saber lo que realmente está pasando allá arriba. ¿Por quélo llaman el Cambio?
Newt se relajó, pareció encogerse, incluso, y suspiró. —Trae recuerdos. Sólo
fragmentos pequeños, pero recuerdos definidos de antes de venir a este horrible
lugar. Cualquiera que vaya a través de él actúa como un maldito psicópata cuando
está pasando por ello, aunque por lo general no es tan malo como fue con el pobre
Ben. De todos modos, es como estar en tu antigua vida de nuevo, sólo para que te
la arrebaten después.
La mente de Thomas daba vueltas. —¿Estás seguro? —preguntó.
Newt parecía confundido. —¿Qué quieres decir? ¿Sobre qué?
—¿Están cambiando porque quieren volver a su antigua vida, o es porque están tan
deprimidos por darse cuenta que su antigua vida no era mejor que lo que tenemos
ahora?
Newt lo miró por un segundo, luego miró hacia otro lado, al parecer sumido en sus
pensamientos. —Los Shanks que han pasado por lo mismo nunca hablan realmente
de ello. Se vuelven... diferentes. Antipáticos. Hay un puñado en todo el Claro, pero
no puedo soportar estar cerca de ellos. —Su voz era distante, sus ojos se desviaron
hacia un determinado punto en blanco en el bosque. Thomas sabía que él estaba
pensando en que Alby nunca sería el mismo.
—Dímelo a mí —dijo Chuck—. Gally es el peor de todos ellos.
—¿Alguna novedad sobre la chica? —preguntó Thomas, cambiando de tema. Él no
estaba de humor para hablar de Gally. Además, sus pensamientos iban a ella—. Vi al
Med-jacks alimentándola en la planta superior.
—No —respondió Newt—. Aún está en el maldito coma, o lo que sea. De vez en
cuando ella habla entre dientes, algo sin sentido, como si estuviera soñando. Come
el alimento, parece estar haciéndolo bien. Es un poco extraño.
Un largo silencio lo siguió, como si los tres estuvieran tratando de llegar a una
explicación sobre la chica. Thomas volvió a preguntarse acerca de su sensación
inexplicable de conexión con ella, aunque se había desvanecido un poco, pero
podría haber sido la causa de por qué ocupaba todos sus pensamientos.
Newt finalmente rompió el silencio. —De todos modos, lo siguiente es averiguar
qué hacemos con Tommy.
Thomas se animó, confundido por la declaración. —¿Hacer conmigo? ¿De qué estás
hablando?
Newt se levantó, estiró los brazos. —Pusiste este lugar al revés, maldito shank. Lamitad de los habitantes del Claro creen que eres Dios, la otra mitad quiere lanzar tu
trasero por el agujero de la Caja. Hay muchas cosas de las que hablar.
—¿Cómo qué? —Thomas no sabía que era más inquietante, que la gente pensara
que era una especie de héroe, o que algunos desearan que no existiera.
—Paciencia —dijo Newt—. Lo conocerás después de que despiertes.
—¿Mañana? ¿Por qué? —A Thomas no le gustaba como sonaba.
—He pedido una Reunión. Y tú estarás allí. Eras la única maldita cosa en el orden del
día.
Y con esto, dio media vuelta y se alejó, dejando a Thomas preguntándose por qué
en el mundo se necesitaba una Reunión sólo para hablar de él.Capítulo 24
La mañana siguiente, Thomas se encontró sentado en una silla, preocupado e
impaciente, sudando, mirando a otros once chicos. Ellos estaban sentados
organizados en un semicírculo a su alrededor.
Una vez sentado, se dio cuenta de que eran los Guardianes y para su disgusto,
significaba que Gally estaba entre ellos.
La silla que estaba colocada frente a Thomas estaba vacía. Él no necesitó haber
dicho que era de Alby.
Estaban sentados en una grande habitación del Homestead en la que Thomas no
había estado antes. Además de las sillas, no había otro mueble, excepto por una
pequeña mesa en la esquina. Las paredes estaban hechas de madera, al igual que el
piso, y parecía que nadie había intentado hacerlo parecer apetecible.
No había ventanas, la habitación olía a moho y a libros viejos. Thomas no tenía frío,
pero tiritaba todo el tiempo. Por lo menos él estaba aliviado de que Newt estuviera
ahí. Él estaba sentado en la silla a la derecha de la silla vacía de Alby.
—En lugar de nuestro líder, enfermo en cama, declaro esta Reunión iniciada. —dijo
él, poniendo sus ojos en blanco como si él odiara cualquier cosa cercana a la
formalidad—. Como todos saben, los últimos días han estado realmente locos, y
una parte parece absolutamente centrada alrededor de nuestro Greenbear Tommy,
sentando entre nosotros.
La cara de Thomas se ruborizó de vergüenza.
—Él no es más el Greenie —dijo Gally, su áspera voz tan baja como si casi fuera
cómica—. No es más que un infractor.
Esto provocó murmullos y susurros, pero Newt los calló. Inesperadamente Thomas
quería estar tan lejos de la habitación como fuera posible.
—Gally —dijo Newt—. Trata de mantener algo de orden aquí. Si vas a parlotear con
tu maldita boca cada vez que digo algo, puedes continuar y marcharte, porque no
estoy de un humor muy alegre.
Thomas deseó que pudiera ovacionarlo por eso.
Gally se cruzó de brazos e inclinó la cabeza hacia atrás en su silla, el ceño fruncido
en su rostro hizo que Thomas casi se riera fuertemente. Él estaba teniendo untiempo realmente difícil creyendo que había sido aterrorizado por este tipo solo un
día antes…. parecía un tonto, incluso algo patético ahora.
Newt le dio a Gally una dura mirada, después continuó.
—Agradecido de que hayamos salido de ese camino —Puso los ojos en blanco de
nuevo—. La razón por la que estamos aquí es porque casi cada querido chico en El
Claro ha venido a mí el último día o dos para hablarme acerca de Thomas o
molestarme para tomar su maldita mano en matrimonio. Necesitamos decidir lo
que vamos a hacer con él.
Gally se echó hacia atrás, pero Newt lo interrumpió antes de que pudiera decir algo.
—Tendrás una oportunidad, Gally. Uno a la vez. Y Tommy, no tienes permitido decir
una maldita cosa hasta que te lo preguntemos, ¿está bien? —Él espero un cabeceo
de consentimiento de Thomas, quien se lo dio de mala gana, entonces, señalo al
chico en la silla del extremo derecho—. Zart comienzas.
Hubo un poco de risitas disimuladas cuando Zart, el tipo calmado que vigilaba a los
Habitantes del Claro, se movió en su silla. Él miró a Thomas más fuera de lugar que
una zanahoria en una planta de tomate.
—Bueno —Zart comenzó, sus ojos saltaban alrededor de él como esperando que
alguien le dijera que es lo que tenía que decir—. No sé. Él rompió una de nuestras
reglas más importantes. No podemos dejar que la gente piense que está bien. —Él
se detuvo y miró hacía sus manos, frotándolas juntas—. Pero por otra parte, él
está... cambiando cosas. Ahora sabemos que podemos sobrevivir allá afuera y que
podemos pelear con los Grievers.
El alivio inundó a Thomas. Él tenía algún otro de su lado. Él se hizo una promesa de
ser extra agradable con Zart.
—Oh, denme una oportunidad —Gally explotó—. Le aposté a Minho que es el único
que se ha librado de las cosas estúpidas.
—¡Gally, cierra tu agujero! —gritó Newt, levantándose para los efectos esta vez; de
nuevo Thomas sintió que lo animaba—. Estoy en la maldita Silla ahora, y si escucho
una palabra más saliendo de ti, me está ordenando otro Destierro para tu patético
trasero.
—Por favor —Susurró Gally sarcásticamente, el ridículo enfado regresó cuando él se
encorvó en su silla de nuevo. Newt se sentó e indico a Zart—. ¿Eso es todo?
¿Ninguna recomendación oficial?
Zart sacudió la cabeza.—Bien, Tú eres el siguiente, Frypan.
El cocinero sonrió a través de su barba y se preparó inmediatamente.
—Este shank tiene más agallas de las que he frito de cada cerdo y vaca en el último
año —Hizo una pausa, como si esperara una carcajada, pero ninguna llegó—. Que
tan estúpido es esto: él salva la vida de Alby, mata un par de Grievers, y estamos
aquí sentados parloteando que vamos a hacer con él. Como diría Chuck, esto es un
montón de klunk.
Thomas quería acercarse y estrechar la mano de Frypan. Él solo había dicho
exactamente lo que Thomas había estado pensando sobre todo eso.
—Así que, ¿Qué es lo que estás recomendando? —preguntó Newt. Frypan se cruzó
de brazos.
—Ponlo en el maldito Consejo y nos enseñará todo lo que él hizo allá.
Voces estallaron desde todas las direcciones y le tomó a Newt medio minuto
calmarlos.
Thomas hizo una mueca; Frypan había ido demasiado lejos con esa recomendación,
casi invalidando su opinión de todo el lío.
—Muy bien, escribiendo, su baja. —dijo Newt, porque hizo solamente eso,
haciendo garabatos en un bloc de notas—. Ahora, todos mantengan su maldita
boca cerrada, lo digo en serio. Saben las reglas, sin ideas inaceptables, y tendrán
que decir algo en la votación. —Él finalizó escribiendo y señaló al tercer miembro
del Consejo, un chico que Thomas no había conocido aún, con cabello negro y una
cara con pecas.
—Yo realmente no tengo una opinión —dijo.
—¿Qué? —preguntó Newt enojado—. En ese caso, que bien que no te hayamos
elegido para el Consejo.
—Lo siento, honestamente no —Él se encogió de hombros—. En todo caso, estoy
de acuerdo con Frypan, supongo. ¿Por qué castigar a un hombre por salvar la vida
de alguien?
—Así que tienes una opinión, ¿No es así? —Insistió Newt, con lápiz en mano. El
chico asintió con la cabeza y Newt garabateó una nota.
Thomas se sentía más y más aliviado, parecía que la mayoría de los Guardianes
estaban con él, no en su contra.
Sin embargo, estaba teniendo un momento difícil allí sentado, él desesperadamente
quería hablar en su propio nombre. Pero se vio obligado a seguir las órdenes deNewt y guardar silencio.
El siguiente fue el cubierto de acné, Winston. Guardián de la Blood House.
—Creo que debe ser castigado. No te ofendas, Greenie, pero Newt, eres el único
que siempre habla sobre el orden. Si no lo castigamos, daremos un mal ejemplo. Él
rompió nuestra regla número uno.
—Bien —dijo Newt, escribiendo en su libreta—. Así que tú recomiendas el castigo.
¿Qué tipo?
—Creo que debe ser puesto en la Cárcel por una semana con sólo pan y agua y
necesitamos asegurarnos de que todos lo sepan para que no se hagan ilusiones.
Gally aplaudió, ganando un ceño fruncido de Newt. El corazón de Thomas cayó un
poco.
Dos Guardianes más hablaron, uno con la idea de Frypan, y otro con la de Winston.
Luego fue el turno de Newt.
—Estoy de acuerdo con la mayoría de ustedes. Él debe ser castigado, pero entonces
necesitamos una manera de usarlo. Me reservo mi recomendación hasta que
escuche a todos. Siguiente. —Thomas detestaba toda esta charla sobre el castigo,
más aún, él odiaba tener que mantener su boca cerrada. Pero en el fondo él no se
atrevía a estar en desacuerdo, tan extraño como parece después de lo que había
logrado, él había roto una regla importante.
Siguiendo la línea que iba. Algunos pensaban que debía ser elogiado, otros
pensaban que debía ser castigado. O las dos cosas. Thomas apenas podía escuchar
más, anticipando los comentarios de los últimos dos Guardianes, Gally y Minho.
Este último no había dicho una sola palabra desde que Thomas había entrado en la
habitación, se quedó sentado, se inclinó en su silla, mirando como si no hubiera
dormido en una semana.
Gally fue primero.
—Creo que ya he dejado mis opiniones muy claras.
Genial, pensó Thomas. Asi que, solo manten la boca cerrada.
—Buena esa. —dijo Newt, poniendo los ojos en blanco de nuevo—. Entonces,
vamos. Minho.
—No —gritó Gally, haciendo a un par de Guardianes saltar en sus asientos—.
Todavía quiero decir algo.
—Entonces dilo —Respondió Newt. Hizo que Thomas se sintiera un poco mejor de
que el Presidente Temporal del Consejo despreciara a Gally casi tanto como él lohacía. Thomas pensó que no le tenía miedo, pero aun odiaba las agallas del tipo.
—Solo piénsalo —Comenzó Gally—. Éste viene en la Caja, actuando todo confuso y
asustado. Unos días más tarde, él está corriendo por el Laberinto con los Grievers,
actuando como si él fuera dueño del lugar.
Thomas se encogió en su silla, con la esperanza de que los otros no hubieran estado
pesando en algo como eso. Gally continuó su sermoneo. —Creo que fue todo un
acto. Como podría haber hecho lo que hizo por ahí después de unos días. No estoy
comprándolo.
—¿Qué estás tratando de decir Gally? —preguntó Newt—. ¿Qué hay con ese
maldito punto?
—Creo que es un espía de la gente que nos ha puesto aquí.
Otro escándalo estalló en la habitación; Thomas no podía hacer nada, pero sacudía
la cabeza, solo no entendía como Gally podría llegar con todas esas ideas. Newt
finalmente los calmó de nuevo, pero Gally no había terminado.
—No podemos confiar en este shank —continuó—, Un día después de que él
aparece, una chica psicópata aparece, asegura que las cosas van a cambiar,
sosteniendo esa extraña nota. Encontramos un Griever muerto. Thomas se
encuentra convenientemente en el Laberinto por la noche, entonces intenta
convencer a todos de que es un héroe. Bueno, tampoco Minho, ni nadie lo vio
realmente hacer algo en la hiedra. ¿Cómo sabemos que fue el Greenie quien ató a
Alby?
Gally se detuvo, nadie dijo una palabra por varios segundos, y el pánico subió
dentro del pecho de Thomas.
¿Realmente podían creer lo que Gally estaba diciendo? Él estaba ansioso de
defenderse y casi rompió su silencio por primera vez pero antes de que pudiera
decir una palabra, Gally estaba hablando de nuevo.
—Hay cosas otras cosas extrañas, y todo comenzó cuando este Shuck-face Greenie
se presentó. Y justamente es él quien pasa a ser la primera persona a sobrevivir una
noche fuera del Laberinto. Algo no está bien, y hasta que lo entienda, oficialmente
recomiendo que cerremos su trasero en la Cárcel por un mes y entonces tener otra
revisión.
Más rumores estallaron, y Newt escribió algo en su bloc, sacudiendo la cabeza todo
el tiempo, lo que le daba a Thomas un tinte de esperanza.
—¿Terminado, Capitán Gally? —preguntó Newt.—Deja de ser como un sabelotodo, Newt. —Escupió con el rostro sonrojado—. Lo
digo en serio. ¿Cómo podemos confiar en este shank después de al menos una
semana? Salgo de mi voto antes de que pienses en lo que estoy diciendo.
Por primera vez, Thomas sintió un poco de empatía por Gally. Él tenía un poco de
razón acerca de cómo Newt lo trataba. Gally era un Guardián, después de todo.
Pero aun lo odio, pensó Thomas.
—Bien Gally —Newt dijo—. Lo siento. Te oímos, y consideraremos tu maldita
recomendación. ¿Terminaste?
—Sí, y estoy en lo correcto.
Sin una palabra más de Gally, Newt señalo a Minho.
—Adelante, por último pero no menos importante.
Thomas estaba encantado de que finalmente fuera el turno de Minho;
efectivamente él lo defendería hasta el final.
Minho se levantó rápidamente, tomando a todos por sorpresa.
—Yo estuve ahí; vi lo que este hombre hizo, él se mantuvo fuerte, mientras me
convertía en un fastidioso pollo. Sin parlotear una y otra vez como Gally. Yo quiero
decir mi recomendación y qué hacer con él.
Thomas contuvo la respiración, preguntándose lo que él diría.
—Bueno —dijo Newt—. Entonces, dinos.
Minho miró a Tomás.
—Nomino a este shank para sustituirme como el Guardián de los Corredores.Capítulo 25
Un completo silencio reinaba en la habitación, como si el mundo hubiera sido
congelado, y cada miembro del Consejo miró fijamente a Minho. Thomas sentado,
atónito, esperaba porque el Corredor dijera que había estado bromeando. Gally
finalmente rompió el hechizo, levantándose.
—¡Eso es ridículo! —Él miró a Newt y señalo a Minho, que se había sentado de
nuevo.
—Debe ser expulsado del Consejo por decir algo tan estúpido.
Cualquier pena que Thomas había sentido por Gally, aunque remota, desapareció
por completo en esa declaración. Algunos Guardianes parecían realmente estar de
acuerdo con la recomendación de Minho, como Frypan, que aplaudía para ahogar a
Gally, clamando por la votación. Otros no lo hicieron. Winston negó rotundamente
con la cabeza, diciendo algo que Thomas no podía distinguir. Cuando todos
comenzaron a hablar al mismo tiempo, Thomas puso la cabeza entre las manos
esperando, aterrado y confuso al mismo tiempo. .Por que Minho habia dicho eso?
Tiene que ser una broma, pensó. Newt dijo que demoraba una eternidad
convertirse en un Corredor, mucho menos ser Guardián. Él miraba el respaldo,
deseando estar a mil millas lejos. Finalmente, Newt dejó el bloc de notas y salió del
semicírculo, gritándole a la gente que se callara. Thomas observó que al principio
nadie pareció escuchar el aviso de Newt en absoluto. Poco a poco, el orden se
restableció y todos se sentaron.
—¡Demonios! —dijo Newt—. Nunca he visto tantos shanks actuando como bebés.
Podremos no mirarlo, pero alrededor de estas partes, somos adultos. Actuemos
como eso, o disolveremos este maldito Consejo y empezaremos de cero. —Caminó
de un extremo a otro de la fila de Guardianes, mirando a cada uno a los ojos
mientras él hablaba—. ¿Estamos claros?
Tranquilamente había barrido a todo el grupo. Thomas esperaba más estallidos,
pero se sorprendió cuando todos asintieron en consentimiento, incluso Gally.
—Bien. —Newt caminaba de regreso a su silla y se sentó, poniendo el bloc en su
regazo. Él borró unas cuantas líneas sobre el papel, luego miró a Minho.
—Eso es algo muy serio, maldito hermano. Lo siento, pero tienes que hablar paraavanzar.
Thomas no pudo evitar sentirse ansioso por escuchar la respuesta. Minho parecía
agotado, pero comenzó a defender su propuesta.
—Es bastante fácil para ustedes, shanks, sentarse aquí y hablar acerca de algo que
es sucesivamente estúpido. Yo soy el único corredor en este grupo y el único otro
que ha estado fuera, en el laberinto es Newt…
Gally intervino. —No, si cuentas el momento en que...
—¡No lo cuento! —gritó Minho—. Y créanme, ustedes o ninguno tiene la menor
idea de cómo es allá afuera. La única razón por la que estás lastimado es porque
rompiste la misma regla de la que están culpando a Thomas. Eso se llama
hipocresía, shuck-face, pedazo de...
—Suficiente —dijo Newt—. Defiende tu propuesta y qué hacer con ella.
La tensión era palpable, Thomas sentía como el aire de la habitación se había
convertido en vidrio que podría hacerse añicos en cualquier segundo. Ambos Gally y
Minho se miraban como si la tirante y roja piel de sus caras estuviera a punto de
estallar, pero finalmente rompieron sus miradas.
—De todos modos, escúchenme —Continuó Minho mientras tomaba asiento—.
Nunca he visto nada igual. Él no tuvo pánico, no se quejó ni lloró, nunca parecía
asustado. Chicos, él ha estado sólo un par de días. Piensen acerca de cómo
estábamos al principio. Acurrucados en los rincones, desorientados, llorando cada
hora, sin confiar en nadie, negándose a hacer cualquier cosa. Todos fuimos así, por
semanas o meses, hasta que no teníamos más remedio que pelear y vivir. —Minho
retrocedió, señalando a Thomas—. Después de sólo unos días de que apareciera, él
camina en el Laberinto para salvar a dos shanks que apenas conoce. Todo esto
sobre él rompiendo una regla es poco más que estúpido. No llegó a las normas
todavía. Pero mucha gente le había dicho lo que se siente en el Laberinto,
especialmente de noche. Y aún así salió cuando la Puerta se estaba cerrando,
preocupándose solamente por las dos personas que necesitaban ayuda. —Él tomó
una respiración profunda, pareciendo ganar fuerza cuando más hablaba—. Pero eso
sólo fue el comienzo. Después, me vio renunciar a Alby, dándolo por muerto. Y yo
era el veterano, el que tiene toda la experiencia y el conocimiento. Por eso cuando
Thomas vio que renunciaba, él no debía preguntarlo. Pero lo hizo. Piensa en la
fuerza de voluntad y la fortaleza que le tomó impulsar a Alby por la pared, pulgada a
pulgada. Es loco. Es jodidamente loco. Pero eso no es todo. Luego vinieron losGrievers. Le dije a Thomas que teníamos que separarnos y comencé la práctica de
maniobras evasivas, corriendo en los patrones. Thomas, cuando debería haberse
orinado en los pantalones, tomó el control. Desafió todas las leyes de física y
gravedad para sacar a Alby de la pared, desviando a los Grievers lejos de él,
superándolos uno, encontró...
—Tenemos el punto —Espetó Gally—. Tommy es aquí un shank de suerte.
Minho se volvió hacia él. —¡No, chico inútil, no lo entiendes! He estado aquí dos
años y nunca he visto nada igual. Para que puedas decir algo. —Minho se detuvo,
frotándose los ojos, gimiendo de frustración. Thomas se dio cuenta de que su
propia boca había estado abierta. Sus emociones estaban dispersas:
Agradecimiento a Minho por enfrentarse a todo el mundo en su nombre,
incredulidad antes la permanente beligerancia de Gally y miedo de cual fuera a ser
la decisión final.
—Gally —dijo Minho, con voz más tranquila—. No eres más que un marica que
nunca, ni una sola vez, pidió ser un Corredor o lo trató de ser. No tienes derecho a
hablar sobre las cosas que no entiendes. Así que cierra la boca.
Gally se puso de pie otra vez, echando humo. —Dices una cosa más como esa y te
voy a romper el cuello, justo aquí enfrente de todos. —Saliva voló de su boca
mientras hablaba. Minho se echó a reír, y luego levantó la palma de su mano y
empujó la cara de Gally. Thomas medio se sentó a ver el accidente del Habitante del
Claro bajo su silla, inclinándose hacia atrás, fracturándola en dos partes.
Gally se extendía por el suelo, entonces se apresuró a ponerse de pie, luchando por
conseguir sus manos y pies debajo de él. Minho se acercó y pisoteó con la parte
inferior de su pie en la espalda de Gally, conduciendo su cuerpo en el suelo.
Thomas se dejó caer de nuevo en su asiento, aturdido.
—Te juro, Gally —dijo Minho con una sonrisa burlona—. No me amenaces de
nuevo. Nunca me hables de nuevo. Aunque, si lo haces, te romperé tu cuello, justo
después de terminar con tus brazos y piernas.
Newt y Winston se pusieron de pie, y agarraron a Minho antes de que Thomas
siquiera supiera lo que estaba pasando. Lo apartaron de Gally, quien se levantó de
un salto, con el rostro rojo de tanta rabia. Pero no hizo ningún movimiento hacia
Minho, él solo se quedó ahí con el pecho lanzando respiraciones irregulares.
Por último Gally retrocedió, medio tropezando hacía la salida detrás de él. Sus ojos
recorrieron la sala, iluminando con un ardiente odio. Thomas tuvo la idea enfermizade que Gally parecía alguien a punto de cometer un crimen. Retrocedió hacia la
puerta detrás de él para agarrarse del picaporte.
—Las cosas son diferentes ahora —dijo, escupiendo en el suelo—. No deberías
haber hecho eso, Minho. No deberías haberlo hecho. —Su loca mirada pasó a
Newt—. Sé que me odias, que siempre me has odiado. Debes ser Desterrado por tu
embarazosa incapacidad para liderar este grupo. Eres una vergüenza y cualquiera
de ustedes que se quede aquí no es mejor. Las cosas van a cambiar. Eso, te lo
prometo.
El corazón de Thomas se encogió. Como si las cosas no fueran bastante difíciles ya.
Gally abrió la puerta de un tirón y salió al pasillo, pero antes de que alguien pudiera
reaccionar, asomó la cabeza hacía la sala.
—Y tú —dijo, mirando a Thomas—. Greenbean que se cree el jodido Dios. No
olvides que te he visto antes. He estado pensando en el Cambio. Lo que estos chicos
decidan no significa nada.
Hizo una pausa, mirando a cada persona en la habitación. Cuando su maliciosa
mirada cayó sobre Thomas, él tenía una última cosa que decir.
—Lo que sea que viniste a hacer aquí. Lo juro por mi vida que voy a detenerlo. Te
mataré si tengo que hacerlo. —Luego se volvió y salió de la habitación, cerrando la
puerta tras de él.Capítulo 26
Thomas congelado, sentado en su silla. Un malestar creciendo en su estómago
como una infección. Él había estado atravesando una gama completa de emociones
en el corto tiempo desde que había llegado a El Claro. Miedo, soledad,
desesperación, tristeza e incluso la más indirecta sensación de alegría. Pero esto era
algo nuevo, oír a una persona diciendo que lo odia totalmente y que quiere matarlo.
Gally esta loco, se dijo. Esta completamente loco. Pero el pensamiento sólo
aumentó su preocupación. Los locos realmente podían ser capaces de cualquier
cosa. Los miembros del Consejo estaban de pie o sentados en silencio,
aparentemente tan sorprendidos como Thomas de lo que acababan de ver. Newt y
Winston finalmente dejaron a Minho. Los tres se acercaron a sus sillas y se sentaron
de mal humor.
—Finalmente él es golpeado por bien —dijo Minho, casi en un susurro. Thomas no
podía decir que había significado para los demás oírlo.
—Bueno, tú no eres el maldito santo en la habitación —Newt dijo—. ¿En qué
estabas pensando? ¿Fue un poco sobre la borda, no crees?
Minho guiñó los ojos y echó la cabeza atrás, como si estuviera desconcertado por la
pregunta de Newt.
—No me vengas con esa basura. Cada uno de ustedes queridos ven que slinthead
tiene sus dudas y lo saben. Es hora de que alguien lo levantara.
—Está en el Consejo por una razón —dijo Newt.
—Chico, ¡Él amenazó con romper mi cuello y matar a Thomas! El tipo está
mentalmente molido, y tú deberías enviar a alguien ahora mismo a lanzarlo en la
Cárcel. Él es peligroso.
Thomas no podía estar más de acuerdo y una vez más casi rompió la orden de
permanecer en silencio, pero se detuvo. No quiso entrar en más problemas de en
los que ya estaba, pero no sabía cuánto tiempo más podía durar.
—Tal vez él tenía un buen punto —dijo Winston, casi demasiado bajo.
—¿Qué? —preguntó Minho, reflejando exactamente los pensamientos de Thomas.
Winston miro sorprendido por el reconocimiento de que él no había dicho nada. Sus
ojos se precipitaron alrededor de la habitación antes de que explicara.—Bueno... Él ha pasado por el Cambio, un Griever le picó en la mitad del día a las
afueras de la Puerta del Oeste. Eso significa que él tiene recuerdos y dijo que el
Greenie le parecía familiar. ¿Por qué iba a hacer eso?
Thomas pensó en el Cambio y el hecho de que trajeran recuerdos. La idea no se le
había ocurrido antes, pero valdría la pena meterse por los Grievers, pasando por
ese horrible proceso, ¿sólo para recordar algo? Se imaginó a Ben retorciéndose en
cama y recordando los gritos de Alby. De ninguna manera, pensó.
—Winston, ¿Viste lo que acaba de suceder? —Frypan preguntó, mirando incrédulo.
—Gally está psicópata. No se puede poner demasiada importancia a sus
divagaciones sin sentido. ¿Qué, piensas que Thomas es un Griever disfrazado?
Norma del Consejo o Sin Normas del Consejo, Thomas finalmente había tenido
suficiente. No podía permanecer en silencio otro segundo.
—¿Puedo decir algo ahora? —preguntó, la frustración elevaba el volumen de su
voz—. Estoy harto de ustedes hablando de mí como si no estuviera aquí. —Newt lo
miró y asintió.
—Adelante, esta maldita reunión no podía ser más horrible.
Thomas recogió rápidamente sus pensamientos, captando las palabras adecuadas
dentro de la nube arremolinada de frustración, confusión y enojo en su mente.
—Yo no sé porque Gally me odia. No me importa. Él parece psicótico conmigo. En
cuanto a quien realmente soy, todos ustedes saben tanto como yo. Pero si yo
recuerdo correctamente, estamos aquí por lo que hice afuera en el Laberinto, no
porque algún idiota piense que soy malo. —Alguien rió y Thomas dejo de
hablar, esperanzo haber conseguido su punto de vista. Newt asintió con la cabeza,
mirando satisfecho.
—Buena esa. Vamos a sacar a esta reunión adelante y nos preocuparemos de Gally
más tarde.
—No podemos votar sin todos los miembros aquí. —Insistió Winston—. A menos
que estén realmente enfermos, como Alby.
—Por amor, Winston —Respondió Newt—. Yo diría que Gally está un poquito mal
hoy, también, así que seguimos sin él. Thomas, defiéndete y luego tomaremos la
votación sobre lo que debemos hacer contigo.
Thomas se dio cuenta de que sus manos estaban en puños apretados en su regazo.
Las relajó y se secó las sudorosas palmas de la mano en el pantalón. Luego empezó,
sin saber de lo que diría antes de que las palabras llegaran.—No hice nada malo. Todo lo que sé es que vi a dos personas luchando por meterse
dentro de estas paredes y ellos no podían hacerlo. Ignoraba que debido a alguna
regla estúpida que parecía egoísta, cobarde y... bueno, estúpida. Si me quieres
meter a la cárcel por tratar de salvar la vida de alguien, entonces adelante. La
próxima vez prometo que voy a apuntarlos y reír, y luego iré a comer algo de la
comida de Frypan. —Thomas no estaba tratando de ser gracioso. No era más que
asombroso que todo el asunto podía ser incluso un problema.
—Aquí está mi recomendación —dijo Newt—. Rompiste la maldita Regla Número
Uno, así que estarás un día en la Cárcel. Ese es tu castigo. También recomiendo que
te elijan para Corredor, efectivamente esta reunión ha terminado. Ya has
demostrado en una noche ser más de lo que la mayoría de los alumnos hacen en
semanas. En cuanto a ser el maldito Guardián, olvídalo. —Miró a Minho.
—Gally estaba en lo cierto con esa estúpida idea. —El comentario hirió los
sentimientos de Thomas, pero él no podía estar en desacuerdo. Miró la reacción de
Minho. El Guardián no parecía sorprendido, pero sostuvo lo mismo.
—¿Por qué? Es lo mejor que tenemos. Lo juro. Lo mejor es que sea el Guardián.
—Bien —Respondió Newt—. Si eso es cierto, vamos a hacer el cambio después.
Dale un mes y ve si él mismo lo demuestra. —Minho se encogió de hombros.
—Buena esa.
Thomas en voz baja suspiro de alivio. Aún quería ser un Corredor, lo que lo
sorprendía considerando que él había ido solo a través del Laberinto. Pero
convertirse en el Guardián sonaba ridículo. Newt echó un vistazo por la habitación.
—Muy bien. Tuvimos varias recomendaciones, así que vamos a dar una vuelta.
—Oh, vamos —dijo Frypan—. Sólo voto. Yo voto por la tuya.
—Yo también —dijo Minho. Todos los demás intervinieron con su aprobación,
llenando a Thomas con alivio y un sentimiento de orgullo. Winston fue el único en
decir que no.
Newt lo miró.
—No necesitamos tu voto, pero dinos que está rondando alrededor de tu cerebro.
Winston miró a Thomas con cuidado, luego regresó a Newt.
—Está bien conmigo. Pero no debemos ignorar completamente lo que dijo Gally.
Algo acerca de eso. No creo que el sólo lo inventara. Y es cierto que desde que
Thomas llegó aquí, todo ha estado engañoso y descabellado.
—Está bien —dijo Newt—. Todos ponen algún pensamiento en él, tal vez cuandoestemos bien y aburridos, podamos tener otra Reunión para hablarlo. ¿Bien?
Winston asintió con la cabeza. Thomas se quejó de cómo se había convertido en
invisible.
—Me encanta la forma en la que hablan de mí como si no estuviera aquí.
—Mira, Tommy —dijo Newt—. Tan sólo te elegimos como un maldito Corredor.
Deja de llorar y sal de aquí. Minho tiene mucho entrenamiento que darte.
Realmente no lo había golpeado antes entonces. Iba a ser un Corredor, explorar el
Laberinto. A pesar de todo, sintió un escalofrío de emoción; estaba seguro de que
podía evitar quedar atrapado por ahí de noche otra vez. Tal vez esa era la única vez
con mala suerte.
—¿Qué pasa con mi castigo?
—Mañana —Respondió Newt—. El despertar es hasta el anochecer.
Un dia, pensó Thomas. Esto no sera tan malo.
La Reunión fue terminada y todos, excepto Newt y Minho salieron a toda prisa de la
habitación. Newt no se había movido de su silla, donde estaba sentado tomando
notas.
—Bueno, eso fue un buen rato. —Murmuró.
Minho se acercó y golpeó juguetonamente el brazo de Thomas.
—Todo es culpa de este shank. —Thomas le dio un puñetazo hacia atrás.
—¿Corredor? ¿Quieres que sea Corredor? Estás más loco que Gally por mucho.
Minho le dio una falsa sonrisa maligna.
—Trabajo, ¿cierto? Apunta alto, golpe bajo. Agradéceme después. —Thomas
no pudo evitar sonreírle al Guardián más inteligente. Un golpe en la puerta abierta
llamó su atención, él se volvió para ver quién era. Chuck se quedo ahí, mirando
como si acabara de ser perseguido por un Griever. Thomas sintió desvanecerse la
sonrisa en su rostro.
—¿Qué está mal? —Newt preguntó, poniéndose de pie. El tono de su voz hizo que
aumentara la preocupación de Thomas. Chuck retorcía sus manos.
—Ese Med-Jack me ha enviado.
—¿Por qué?
—Supongo que porque Alby está muy agitado y está diciéndole que necesita hablar
con alguien.
Newt se acerca a la puerta, pero Chuck alzó su mano.
—Um. No te quiere a ti.—¿Qué quieres decir? —Chuck señaló a Thomas.
—Sigue preguntando por él.