domingo, 21 de diciembre de 2014

Capítulo 5 y 6

Capítulo 5
Terminaron en la parte trasera del Homestead —eso era lo que Chuck llamaba la
estructura inclinada de madera y ventanas— en una sombra oscura entre el edificio
y el muro de piedra detrás de ella.
—¿Dónde vamos? —preguntó Thomas, sintiendo todavía el peso de ver las paredes
cerca, pensando en el Laberinto, la confusión, el miedo. Se dijo a sí mismo de parar
o se volvería loco. Tratando de captar una sensación de normalidad, hizo un débil
intento de una broma—. Si estás buscando un beso de buenas noches, olvídalo.
Chuck no perdió el ritmo.
—Sólo cállate y mantente cerca.
Thomas suspiró y se encogió de hombros antes de seguir al joven a lo largo de la
parte posterior del edificio. Se acercaron de puntillas hasta que llegaron a una
pequeña y polvorienta ventana, un suave haz de luz brillaba a través de la piedra y
la hiedra. Thomas oyó que alguien se movía por el interior.
—Al cuarto de baño —susurró Chuck.
—¿Para? —Un hilo de inquietud punzó a lo largo de la piel de Thomas.
—Me encanta hacer esto a la gente. Me da gran placer antes de dormir.
—¿Hacer qué? —Algo de Chuck se dijo Thomas no era para nada bueno—. Tal vez
debería…
—Cierra la boca y mira. —Chuck tranquilamente subió a una gran caja de madera
que estaba apostada justo debajo de la ventana. Se agachó para que la cabeza se
colocara justo debajo de donde la persona en el interior sería capaz de verle. Luego
extendió la mano y con ella golpeó ligeramente en el cristal.
—Esto es una estupidez —dijo Thomas en voz baja. No podría ser peor momento
para hacer una broma, Newt o Alby podían estar ahí—. No quiero meterme en
problemas… ¡Acabo de llegar!
Chuck reprimió una risa poniendo su mano en su boca. Haciendo caso omiso de
Thomas, extendió la mano y golpeó la ventana.
Una sombra cruzó la luz, entonces la ventana se abrió. Thomas saltó a esconderse,
presionándose a sí mismo contra la parte trasera del edificio lo más rápido que
pudo. Simplemente no podía creer que hubiera sido engañado para gastar una
broma a alguien. El ángulo de visión desde la ventana lo protegía por el momento,pero él sabía que él y Chuck serían vistos si el que estaba allí sacaba la cabeza afuera
para tener una mejor visión.
—¡Quién es! —Gritó el muchacho del cuarto de baño, su voz era áspera y mezclada
con ira. Thomas tuvo que aguantarse un grito de asombro cuando se dio cuenta de
que era Gally —conocía su voz ya.
Sin previo aviso, Chuck asomó la cabeza hacia la ventana y gritó con la parte
superior de sus pulmones. Un fuerte golpe desde el interior reveló que el truco
había funcionado y la letanía de malas palabras de después les hizo saber que Gally
no estaba muy feliz por eso. Thomas fue golpeado con una extraña mezcla de
horror y vergüenza.
—¡Te voy a matar, cara pelada! —gritó Gally, pero Chuck ya estaba fuera de la caja
y corriendo hacia el abierto Claro. Thomas se congeló al oír a Gally abrir la puerta
por dentro y salir corriendo del cuarto de baño.
Thomas finalmente salió de su aturdimiento y se fue detrás de que su nuevo —y
único— amigo. Había dado la vuelta a la esquina justo cuando Gally llegó gritando
fuera del Homestead, mirando como una bestia feroz perdida.
De inmediato señaló a Thomas. —¡Ven aquí! —Gritó.
El corazón de Thomas se hundió en señal de rendición. Todo parecía indicar que
estaría recibiendo un puñetazo en la cara. —No fui yo, te lo juro —dijo, aunque
mientras permanecía de pie allí, el tamaño del niño creció y se dio cuenta que no
debía de estar tan aterrorizado después de todo. Gally no era tan grande, Thomas
en realidad podía cogerlo si tenía que hacerlo.
—¿No fuiste tú? —gruñó Gally. Él caminó tranquilamente hasta Thomas y se detuvo
justo en frente de él—. Entonces, ¿cómo sabes que había algo que no hiciste?
Thomas no dijo nada. Él sin duda estaba incómodo, pero no tenía tanto miedo como
unos momentos antes.
—No soy idiota, Greenie —escupió Gally—. Vi la gorda cara de Chuck en la ventana.
—Señaló una vez más, esta vez directo al pecho de Thomas—. Es mejor que decidas
rápido a quien quieres de amigos y a quienes de enemigos, ¿me oyes? Una broma
más parecida a eso, sin importar si ha sido tu estúpida idea o no, y aquí correrá
sangre. ¿Lo tienes, Newbie? —Pero antes de que Thomas pudiera responder
Gally ya se había volteado para irse.
Thomas sólo quería que este episodio se fuera. —Lo siento —murmuró, haciendo
una mueca por lo estúpido que sonaba.—Te conozco —agregó Gally sin mirar atrás—. Te vi en el Cambio, y voy a averiguar
quién eres.
Thomas observó cómo el agresor desapareció de nuevo hacia el Homestead. No
recordaba mucho, pero algo le decía que nunca le había disgustado a alguien con
tanta fuerza. Se sorprendió por lo mucho que odiaba realmente al tipo. Realmente,
realmente lo odiaba. Se volvió a ver a Chuck allí de pie, mirando al suelo,
claramente turbado.
—Muchas gracias, amigo. Lo siento… si yo hubiera sabido que era Gally, nunca lo
habría hecho, lo juro.
Sorprendiéndose a sí mismo, Thomas se echó a reír. Hace una hora, él pensó que
nunca oiría un sonido como este salir de su boca.
Chuck miró de cerca a Thomas y poco a poco rompió en una sonrisa incómoda.
—¿Qué?
Thomas negó con la cabeza. —No lo sientas. El vástago... se lo merecía, y yo ni
siquiera sé lo que es un shank. Eso fue impresionante. —Se sentía mucho mejor.
Un par de horas más tarde, Thomas estaba acostado en un ligero saco de dormir
junto a Chuck en un lecho de hierba cerca de los jardines. Era un campo grande que
no había visto antes, y unos cuantos del grupo lo eligieron como su punto para
acostarse. Thomas pensó que era extraño, pero al parecer no había suficiente
espacio dentro del Homestead. Por lo menos hacía calor. Lo cual le hizo pensar por
enésima vez en dónde se encontraban. Su mente había tenido un momento difícil
para captar los nombres de lugares, o recordando países o gobernantes, cómo se
organizaba el mundo. Y ninguno de los niños en el Claro tenían ni idea, o por lo
menos, no la compartían si la tenían.
Se quedó en silencio durante más tiempo, mirando las estrellas y escuchando el
murmullo suave de varias conversaciones que derivaban a través del Claro. El sueño
se sentía a kilómetros de distancia, y él no podía deshacerse de la desesperación y
el pesimismo que corría por su cuerpo y mente, la alegría temporal de la broma de
Chuck a Gally hacía mucho tiempo que desapareció. Habían sido un interminable —
y extraño— día.
Era tan... raro. Se acordaba de un montón de pequeñas cosas de la vida: comer,
vestirse, estudiar, jugar, imágenes generales de la composición del mundo. Sin
embargo, cualquier detalle que pudiera llenar la imagen para crear una memoria
verdadera y completa se había borrado de alguna manera. Era como mirar unaimagen a través de un pie de agua fangosa. Más que cualquier otra cosa, tal vez, se
sentía triste....
Chuck interrumpió sus pensamientos. —Bueno, Greenie, sobreviviste al Primer Día.
—Apenas.
No ahora, Chuck, quería decir. No estoy de humor.
Chuck se incorporó para apoyarse en un codo, mirando a Thomas. —Vas a aprender
mucho en el próximo par de días, comenzaras a acostumbrarte a las cosas. ¿Es
bueno no?
—Um, sí, es bueno, supongo. ¿De dónde venían todas estas extrañas palabras y
frases, de todos modos? —Parecía como si hubieran tenido algún otro idioma y lo
hubieran fundido con el suyo.
Chuck se dejó caer con ruido pesado. —No sé… sólo he estado aquí un mes,
¿recuerdas?
Thomas se preguntó acerca de Chuck, si él sabía más de lo que aparentaba. Era un
chico raro, divertido, y parecía inocente, ¿pero que podía decir? Realmente era tan
misterioso como todo lo demás en el Claro.
Pasaron unos minutos, y Thomas sintió al día finalmente ponerse al día con él, al
borde del sueño plomizo cruzando por su mente. Pero —como un puño que había
sido empujado en su cerebro y luego se fue— un pensamiento le vino a la cabeza.
Uno que no esperaba, y que no estaba seguro de donde vino.
De pronto, el Claro, los muros, el Laberinto... todo parecía familiar. Cómodo. Un
calor de calma se propagó a través de su pecho, y por primera vez desde que se
encontraba allí, no sentía como que el Claro era el peor lugar en el universo.
Tranquilo, sintió a sus ojos ensancharse, su respiración parar por un largo rato.
.Que ha pasado?, pensó. .Que ha cambiado?
Irónicamente, la sensación de que las cosas iban a estar bien le puso un poco
incómodo.
Sin comprender todavía cómo, él sabía lo que tenía que hacer. No lo entendía. La
sensación —la epifanía— era extraña, extranjera y familiar al mismo tiempo. Pero
se sentía... bien.
—Quiero ser uno de esos tipos que va por ahí —dijo en voz alta, sin saber si Chuck
estaba todavía despierto—. Dentro del Laberinto.
—¿Huh? —Fue la respuesta de Chuck. Thomas pudo oír un tono de enfado en su
voz.—Los Corredores —dijo Thomas, deseando saber de dónde venía—. Lo que sea que
estén haciendo ahí fuera, quiero hacerlo.
—Ni siquiera sé de qué estás hablando —refunfuñó Chuck, y se volcó—. Vete a
dormir.
Thomas sintió una nueva oleada de confianza, a pesar de que realmente no sabía de
lo que estaba hablando. —Quiero ser un Corredor.
Chuck dio la vuelta y se levantó sobre el codo. —Puedes olvidar ese pequeño
pensamiento en este momento.
Thomas se preguntó por la reacción de Chuck, pero siguió adelante. —No trates
de…
—Thomas. Newbie. Mi nuevo amigo. Olvídalo.
—Le diré a Alby mañana. —Un corredor, pensó Thomas. Yo ni siquiera sé lo que eso
significa. ¿Me he vuelto completamente loco?
Chuck se acostó con una sonrisa. —Eres un pedazo de mierda. Vete a dormir.
Pero Thomas no podía hacerlo. —Hay algo por ahí… que me resulta familiar.
—Vete... a... dormir.
Entonces esto golpeó a Thomas, sintió como si varias piezas de un rompecabezas se
hubieran reunido. No sabía cuál sería la imagen final, pero sus siguientes palabras
casi se sentían como si vinieran de otra persona. —Chuck, yo... Creo que he estado
aquí antes.
Oyó a su amigo a sentarse, tomando aliento. Pero Thomas se dio vuelta y se negó a
decir otra palabra, preocupado por el desorden que este nuevo sentido le había
alentado, erradicando la calma tranquilizadora que llenaba su corazón.
El sueño llegó con mucha más facilidad de lo que esperaba.Capítulo 6
Alguien sacudió a Thomas para que despertara, sus ojos se abrieron de golpe para
ver una cara muy cerca de la de él, todo alrededor todavía estaba oscuro por las
horas de la madrugada. Abrió la boca para poder hablar, pero una mano fría tomo
medidas para impedírselo, le entro el pánico hasta que vio quien era.
—Shh, Greenie. No quiero ser Wakin Chuckie, ahora, ¿verdad?
Se trataba de Newt, el chico que parecía ser el segundo al mando.
Aunque Thomas se sorprendió, cualquier alarma se desvaneció de inmediato. No
pudo evitar sentir curiosidad, preguntándose qué este muchacho quería con él.
Thomas asintió con la cabeza, haciendo todo lo posible para decir que sí con los
ojos, hasta que finalmente Newt retiró su mano, y luego se echó hacia atrás.
—Vamos Greenie —Susurró el chico, y ayudo a Thomas para poder ponerse en pie,
era tan fuerte que sintió que le podía arrancar el brazo—. Supongo que te desperté
antes que el despertador.
Ya el sueño se le había desaparecido completamente de la mente de Thomas, —
Esta bien —dijo el simplemente listo para seguir. Sabía que todavía no podía confiar
en nadie, pero la curiosidad le gano, rápidamente se coloco los zapatos.
—¿Dónde vamos?
—Sólo sígueme y mantente cerca.
Caminaron a través de los cuerpos dormidos, Thomas casi tropezó varias veces, él le
piso la mano a alguien, ganando un agudo grito de dolor a cambio y un golpe en la
pantorrilla.
—Lo siento —Susurro, pasando por alto la mirada de Newt.
Una vez que ellos estuvieron fuera de la zona del césped, entrando en el suelo de
piedra gris del patio, Newt empezó a correr dirigiéndose a la pared occidental,
Thomas vacilo un momento, preguntándose por qué ellos tenían que correr, pero
echo a correr y se puso al mismo paso.
La luz era débil, pero cualquier impedimento se confundía como una sombra
oscura, pero fue capaz de abrirse paso rápidamente. Él se paró cuando el Newt lo
hizo, justo cuando el muro se elevo encima de ellos como un rascacielos. Thomas
noto unas pequeñas luces rojas aquí y allá a lo largo de la cara del muro, moverse,detenerse, apagarse y encenderse.
—¿Qué es eso? —Susurró tan fuerte como se atrevió, preguntándose si su voz
sonaba temblorosa como se sentía.
Newt se quedó sólo un par de metros delante de la espesa cortina de hiedra en la
pared. —Cuando lo necesites saber, tú lo sabrás, Greenie.
—Bueno, es un poco estúpido enviarme a un lugar donde nada tiene sentido y no
responder a mis preguntas. —Thomas se detuvo, sorprendido de sí mismo—. Shank
—añadió, añadiéndole todo el sarcasmo que pudo en esa sílaba.
Newt estalló en una carcajada, pero rápidamente se cortó.
—Me gustas, Greenie. Ahora calla y déjame que te muestre algo.
Newt se adelanto y hundió las manos en la hiedra gruesa, extendiendo varias vides
lejos de la pared, para relevar una ventana de aproximadamente dos pies de ancho.
Estaba oscuro como si fuera sido pintada de negro.
—¿Qué, estamos buscando? —Thomas susurró.
—Espera un momento y lo sabrás pronto.
Transcurrió un minuto, luego dos, y varios más. Thomas se pregunto cómo Newt
podía permanecer inmóvil, sólo mirando fijamente nada más que la oscuridad.
Entonces todo cambio.
Unas extrañas luces brillaron por la ventana, esto hizo que el cuerpo y el rostro de
Newt brillara con los colores de las luces, Thomas trato de ver lo que estaba
pasando en el otro lado. El terror creció en su garganta.
.Que esta pasando?, pensó.
—Afuera está El Laberinto —susurro Newt—. Todo lo que hacemos durante toda
nuestra vida, Greenie, gira en torno al Laberinto. Cada adorable segundo de cada
adorable día lo pasamos en honor a El Laberinto, tratando de resolver algo que no
nos muestra que tiene una maldita solución, ¿sabes? Y queremos mostrarte del por
qué no es algo con lo que tengas que jugar. Mostrarte por qué se molestan en
encerrarnos cada noche. Mostrarte por qué tú nunca, pero nunca tienes que poner
tu trasero ahí afuera.
Newt dio un paso atrás, sosteniendo la hiedra. Le hizo un gesto a Thomas para que
tomara su lugar y mirara por la ventana.
Thomas lo hizo, inclinándose hacia adelante hasta que su nariz tocó la superficie fría
del vidrio. Le tomó un segundo para que sus ojos se concentraran en el objeto en
movimiento en el otro lado, para mirar más allá de la suciedad y el polvo y ver loque Newt le quería mostrar. Y cuando lo hizo, sintió que su garganta se cerraba y
como si el aire se volviera sólido.
Una criatura grande, como del tamaño de una vaca, se retorcía y bullía a través de
la tierra en el corredor de ahí afuera. Trepó por la pared opuesta y luego se lanzó
contra la ventana de grueso vidrio con un fuerte sonido. Thomas gritó antes de que
pudiera detenerse, se apartó de la ventana, pero la cosa rebotó hacia atrás, dejando
el vidrio en buen estado.
Thomas aspiro para relajarse y se inclino una vez más. Estaba demasiado oscuro
para distinguir con claridad, pero las luces brillaron de una fuente desconocida,
revelando borrones de puntas de plata y carne brillante. Apéndices de instrumentos
malvados salía de su cuerpo como brazos: una hoja de sierra, un conjunto de tijeras,
barras largas, cuya finalidad sólo puede ser adivinada.
La criatura era una mezcla horrible de origen animal y máquina, y pareció darse
cuenta de que estaba siendo observado, parecía saber lo que había dentro de las
murallas de El Claro era como si quisiera entrar y darse un festín de carne humana.
Thomas sintió un terror frío floreciendo en el pecho, que se expandió como un
tumor, dificultándole respirar. Incluso con la memoria limpia, estaba seguro de que
nunca había visto algo tan verdaderamente horrible.
Dio un paso atrás, el coraje que había sentido en la tarde se había ido ya.
—¿Qué es esa cosa? —preguntó. Algo se estremeció en sus entrañas, y se preguntó
si alguna vez podrá volver a comer.
—Los llamamos Grievers —respondió Newt—, un bicho desagradable, ¿uh? Solo
siéntete feliz de que ellos sólo salen en la noche, así que agradece por esta pared.
Thomas tragó, preguntándose como alguna vez podría salir ahí afuera. Su deseo de
convertirse en un corredor había recibido un golpe importante. Pero él tenía que
hacerlo. De alguna forma él sabía que tenía que hacerlo. Era una cosa tan extraña
de sentir, sobre todo después de lo que acababa de ver.
Newt miró a la ventana, distraído. —Ahora sabes lo que se esconde en el laberinto
de sangre, mi amigo. Sabes ahora que esto no es una broma. Has sido enviado a El
Claro, Greenie, y vamos a tener que sobrevivir y ayudar a hacer lo que hemos sido
enviados a hacer aquí.
—¿Y qué es eso? —preguntó Thomas, a pesar de estar asustado por la respuesta.
Newt se giro para mirarlo a los ojos. Los primeros rastros de la madrugada se había
deslizado sobre ellos y Thomas podía ver cada detalle del rostro de Newt, su pielfirme, la frente arrugada.
—Encontrar la salida, Greenie —dijo Newt—. Resolver El Laberinto y encontrar
nuestro camino a casa.
Unas dos horas más tarde, las puertas se abrieron con ruidos y gruñidos y
sacudiendo la tierra hasta que estuvieron totalmente abiertas. Thomas se sentó en
una mesa de picnic ajada e inclinada fuera del Homestead, todo en lo que podía
pensar era en el Grievers, de cuál podía ser su objetivo, qué es lo que hacían ahí
afuera durante la noche. Como sería ser atacado por algo tan terrible.
Trató de sacarse la imagen de su cabeza, pensar en otra cosa. Los Corredores. Ellos
acababan de marcharse sin decir una palabra a alguien, largándose en el Laberinto.
Él se los imaginó, mientras recogía a sus huevos y tocino con un tenedor, sin hablar
con nadie, ni siquiera Chuck, que comía en silencio junto a él. El pobre chico se
había agotado de intentar iniciar una conversación con Thomas, quien se reusaba a
responder. Lo único que quería era que lo dejaran solo.
Simplemente no lo entendía; su cerebro estaba sobrecargado de intentar
comprender la pura incredulidad de todo esto. ¿Cómo podría un laberinto, con
paredes tan masivas y alto, ser tan grande que decenas de niños no había sido
capaz de resolverlo? ¿Cómo podría una estructura así existir? Y más importante
aún, ¿por qué? ¿Cuál podría ser el propósito de tal cosa? ¿Por qué estaban todos
allí? ¿Cuánto tiempo había estado allí?
Por mucho que lo evitara su mente aun continuaba volviendo a la imagen del
terrible Griever. Su hermano fantasma parecía dar un brinco hacia él cada vez que
pestañeaba o se frotaba los ojos.
Thomas sabía que era un chico inteligente, de alguna manera lo sentía en sus
huesos. Pero nada de este lugar tenía sentido. Excepto por una cosa. Se suponía
que debía ser un corredor. ¿Por qué lo sentía con tanta fuerza? ¿Y aún ahora,
después de ver lo que vivía en el laberinto?
Un golpecito en el hombro lo sacudió de sus pensamientos, miró hacia arriba para
ver Alby detrás de él, brazos cruzados.
—¿No te ves fresco? —dijo Alby—. ¿Tuviste una visión agradable en las ventanas
esta mañana?
Thomas se puso de pie, esperando que el tiempo de las respuestas hubiera llegado
o quizás deseando una distracción para sus pesimistas pensamientos —Ya es
suficiente con querer que aprenda cosas de este lugar —dijo él, esperando noprovocar el temperamento que había crepitado el día anterior en este chico.
Alby asintió con la cabeza. —Tú y yo shank. El Tour comienza ahora. —Empezó a
moverse, pero luego se detuvo, levantando un dedo—. No hay preguntas hasta el
final, ¿me entiendes? No tengo tiempo para hablar contigo todo el día.
—Pero... —Thomas se detuvo cuando las cejas Alby se dispararon hacia arriba. ¿Por
qué el chico tenía que ser un patán?—. Pero dime todo, quiero saberlo todo. —
Había decidido la noche anterior no decirle a nadie cuan familiar le resultaba el
lugar, la sensación extraña de que había estado aquí antes, que era capaz de
recordar cosas sobre él. Compartir eso parecía una muy mala idea.
—Te diré lo que quiera decirte, Greenie. Vamos.
—¿Puedo ir? —pregunto Chuck desde la mesa.
Alby se agachó y le pellizco la oreja.
—¡Oww! —Chuck gritó.
—¿Acaso no tienes trabajo slinthead? —pregunto Alby—. ¿Mucho sloopin3 que
hacer?
Chuck hizo rodar los ojos y después miró a Thomas. —Que te diviertas.
—Lo intentaré —De repente sintió lástima por Chuck, deseando que la gente tratara
mejor al niño, pero él no podía hacer nada—. Es hora de irse.
Él se alejó con Alby, esperando que el Tour hubiera comenzado oficialmente.
3 Esto indica que Chuck es un slooper, ese es su oficio en El Claro.