domingo, 21 de diciembre de 2014

Capítulos 51, 52


Capítulo 51
Alby se levantó tan rápidamente que su silla cayó hacia atrás. Su mirada inyectada
en sangre se clavó en el vendaje de su frente. Él tomó dos pasos hacia el frente
antes de detenerse, como si él hubiera estado a punto de cargar y atacar a Thomas.
—Ahora estás siendo un idiota —dijo él, mirando a Thomas—. O un traidor. ¡Cómo
podemos creer una palabra de la que dices si tú ayudaste a diseñar éste lugar, nos
pusiste aquí! No podemos manejar a un Griever en nuestro propio terreno, mucho
menos podemos pelear contra una horda de ellos en su pequeño agujero. ¿Qué
estás tramando realmente?
Thomas estaba furioso. —¿Qué estoy tramando? ¡Nada! ¿Por qué armaría yo todo
esto?
Los brazos de Alby estaban rígidos, sus puños apretados. —Por todo lo que sabemos
tú fuiste enviado aquí para matarnos a todos. ¿Por qué deberíamos confiar en ti?
Thomas lo miró, incrédulo. —Alby, ¿Tienes un problema de memoria de corto
plazo? Arriesgué mi vida para salvarte ahí afuera en el Laberinto, ¡estarías muerto si
no fuera por mí!
—Tal vez fue un truco para ganar nuestra confianza. Si estás ligado con los shucks
que nos enviaron aquí, no tendrías que preocuparte porque los Grievers te fueran a
lastimar, tal vez fue todo una actuación.
La ira de Thomas disminuyó ligeramente, convirtiéndose en compasión. Algo estaba
raro aquí, sospechoso.
—Alby —intervino Minho finalmente, aliviando a Thomas—. Esa es la teoría más
estúpida que alguna vez haya oído. Él estuvo a punto de tener un maldito miembro
desgarrado tres noches atrás. ¿Piensas que eso es parte de la actuación?
Alby asintió una vez, secamente. —Tal vez.
—Lo hice —dijo Thomas, imprimiendo su voz de toda la molestia que pudo—, ante
la oportunidad de recuperar mis recuerdos, para ayudarnos a todos a salir de aquí.
¿Necesito mostrarte todas las magulladuras y cortes alrededor de mi cuerpo?
Alby no dijo nada, su rostro aun temblando de rabia. Sus ojos se humedecieron y
venas se marcaron en su cuello. —¡No podemos regresar! —gritó él finalmente,
girándose para mirar a todos en la habitación—. He visto cómo eran nuestras
vidas… ¡No podemos regresar!
—¿De eso se trata todo esto? —preguntó Newt—. ¿Estás bromeando?
Alby se volvió hacia él, fieramente, incluso levantó un puño cerrado. Pero se detuvo,
bajando su brazo, entonces se alejó y se sentó en su silla, puso su cara entre sus
manos, y se quebró. Thomas no podía haber estado más sorprendido. El temerario
líder de los habitantes del Claro estaba llorando.
—Alby, habla con nosotros —presionó Newt, no dispuesto a dejarlo caer—. ¿Qué
está pasando?
—Yo lo hice —dijo Alby entre un profundo sollozo—. Yo lo hice.
—¿Hiciste qué? —preguntó Newt. Él se veía tan confuso como Thomas se sentía.
Alby miró hacia arriba con húmedas lágrimas en sus ojos. —Quemé los mapas, yo lo
hice. Azoté mi cabeza contra la mesa para que ustedes pensaran que fue alguien
más. Mentí, los quemé todos. !Yo lo hice!
Los Guardianes intercambiaron miradas, el asombro se reflejaba en sus ojos muy
abiertos y cejas levantadas. Para Thomas, sin embargo, todo tenía sentido ahora.
Alby recordaba lo horrible que era la vida antes de venir aquí y no quería regresar.
—Bueno, es algo bueno que nosotros hayamos salvado esos Mapas —dijo Minho,
con su rostro completamente imperturbable, casi burlón—. Gracias por el consejo
que nos diste luego del Cambio, de protegerlos.
Thomas miró para ver cómo respondería Alby a la sarcástica, casi cruel, observación
de Minho, pero él actuó como si no lo hubiera oído.
Newt, en lugar de mostrarse molesto, le pidió a Alby que se explicara. Thomas sabía
porque Newt no estaba enfadado, los Mapas estaban a salvo, el código descifrado.
No importaba.
—Te estoy diciendo —Alby sonaba como si estuviera cerca de la histeria—. No
podemos regresar al lugar de donde vinimos. Lo he visto, recordé horribles,
horripilantes cosas. Tierras incendiadas, una enfermedad, algo llamado La
Llamarada. Era horrible, mucho peor que cualquiera de las cosas que tenemos aquí.
—¡Si nos quedamos aquí, todos moriremos! —gritó Minho—. ¿Es peor que eso?
Alby miró a Minho por un largo tiempo antes de responder. Thomas sólo podía
pensar en las palabras que había dicho recién. La Llamarada. Algo sobre eso le era
familiar, justo en el borde de su mente. Pero él estaba seguro que no había
recordado nada sobre eso cuando había pasado a través del Cambio.
—Sí —dijo Alby finalmente—. Es peor. Mejor morir que ir a casa.Minho rió y se recostó en su silla. —Hombre, eres un portador de un montón de
alegría, déjame decirte. Estoy con Thomas. Estoy con Thomas un cien por ciento. Si
vamos a morir, maldita sea que lo vamos a hacer luchado.
—Dentro o Fuera del Laberinto —agregó Thomas, aliviado de que Minho estuviera
firmemente de su lado, entonces se giró hacia Alby, y lo miro con gravedad—. Aún
vivimos dentro del mundo recuerdas.
Alby se puso de pie otra vez, su rostro mostraba su derrota. —Hagan lo que quieran
—susurró él—. No importa. Moriremos sin importar qué. —Y con eso, caminó a
través de la puerta y dejó la habitación.
Newt dejó salir una profunda respiración y sacudió su cabeza. —Él nunca ha sido el
mismo desde que fue picado, debe haber sido una mierda de recuerdo. ¿Qué en el
mundo es La Llamarada?
—No me importa —dijo Minho—. Cualquier cosa es mejor que morir aquí. Podemos
enfrentarnos a los creadores una vez que estemos fuera. Pero por ahora debemos
hacer lo que tenemos planeado. Ir a través del Agujero de los Grievers y escapar. Si
algunos de nosotros muere, que así sea.
Frypan bufó, —Ustedes shanks me están volviendo loco. No podemos salir del
Laberinto, y ésta idea de andar con los Grievers en sus despedidas de solteros suena
más estúpido que cualquiera de las cosas que he oído en mi vida. Podríamos
también encadenar nuestras muñecas.
Los otros Guardianes se envolvieron en un debate, todos hablando al mismo
tiempo. Newt finalmente gritó para que se callaran.
Thomas habló otra vez cuando las cosas se calmaron. —Yo pasaré a través del
Agujero o moriré intentando llegar ahí. Perece que Minho lo hará también. Y estoy
seguro de que Teresa está adentro también. Si podemos contener a los Grievers lo
suficiente para que alguien introduzca el código y los apague, entonces podemos ir
por la puerta que ellos han atravesado. Habremos pasado la prueba. Entonces
podremos enfrentar a los Creadores nosotros mismos.
La sonrisa de Newt no tenía humor en ella. —¿Y tú piensas que podemos vencer a
los Grievers? Incluso si no morimos, probablemente terminemos todos picados.
Hasta el último de ellos estará esperando por nosotros cuando lleguemos al
Acantilado, los Escarabajos de las Hojas están ahí afuera constantemente. Los
Creadores sabrán que estamos corriendo para escapar.
Él había estado temiendo eso, pero Thomas sabía que era momento de decirles laúltima parte de su plan. —No creo que ellos nos vallan a picar, el Cambio es una
Variable importante para nosotros mientras vivimos aquí. Pero esa parte estará
superada. Además, tal vez tengamos una cosa en favor.
—¿Sí? —preguntó Newt, rodando sus ojos—. No puedo esperar para oírlo.
—A los Creadores no les hará nada bien si todos nosotros morimos, esto está
pensado para ser difícil, no imposible. Pienso que finalmente sabemos de forma
certera que los Grievers están programados para matar sólo a uno cada día. Así que
alguien se puede sacrificar para salvar a los otros mientras corren hacia el Agujero.
Pienso que tal vez es eso lo que se supone que ocurra.
El cuarto se volvió silencioso hasta que el Blood House explotó en una risotada. —
¿Discúlpame? —preguntó Winston—. ¿Así que tu sugerencia es que arrojemos a
algún pobre chico a los lobos para que así el resto de nosotros podamos escapar?
¿Esa es tu brillante sugerencia?
Thomas se negó a admitir lo mal que sonaba la idea, pero luego una idea lo golpeó.
—Sí, Winston, estoy contento de que seas tan bueno prestando atención. —Él
ignoró la mirada que le dieron—. Y me parece bastante obvio quién debería ser el
pobre chico.
—¿Ah, sí? —preguntó Winston—. ¿Quién?
Thomas se cruzó de brazos. —Yo.

Capítulo 52
La reunión explotó en un coro de discusiones. Newt muy calmadamente se levantó,
camino hacia Thomas y lo tomó por el brazo; lo empujó hacia la puerta. —Te vas.
Ahora.
Thomas estaba sorprendido. —¿Irme? ¿Por qué?
—Pienso que ya has dicho demasiado para una reunión. Necesitamos hablar y
decidir qué hacer, sin ti aquí. —Ellos habían alcanzado la puerta y Newt le dio un
suave empujón hacia afuera—. Espérame junto a La Caja. Cuando hayamos
terminado, tú y yo vamos a hablar.
Él comenzó a girarse, pero Thomas elevó su mano y lo agarró. —Tienes que
creerme, Newt. Es la única forma de salir de aquí, podemos hacerlo, lo juro.
Estamos hechos para eso.
Newt se concentro en su rostro y hablo es un susurro áspero y enojado. —Sí, amé
especialmente la parte donde tú te ofreces voluntario para matarte.
—Estoy absolutamente dispuesto a hacerlo. —Thomas lo decía en serio, pero solo
por la culpa que lo atormentaba. Culpa de que él, de alguna forma, había ayudado a
diseñar el Laberinto. Pero en lo profundo, él se aferraba a la esperanza de que
pudiera luchar lo suficiente para que alguien introdujera el código y apagara a los
Grievers antes de que lo mataran. Abrió la puerta.
—Oh, ¿De verdad? —Newt le preguntó, pareciendo irritado—. El señor nobleza en
persona, ¿cierto?
—Tengo bastantes razones. De cierta forma es mi culpa que estemos aquí en primer
lugar. —Él se detuvo, tomo un respiro para recomponerse—. Como sea, voy a ir no
importa lo que pase, así que mejor no lo desaproveches.
Newt frunció el ceño, sus ojos repentinamente llenos de compasión. —Si tú de
verdad ayudaste a diseñar el Laberinto, Tommy, no es tu culpa. Eres un niño, no
puedes evitar lo que ellos te forzaron a hacer.
Pero no importaba lo que Newt dijera. Lo que nadie dijera. Thomas cargaba con la
responsabilidad de todos modos, y estaba creciendo mientras más pensaba en eso.
—Yo solo… siento que necesito salvar a alguien. Para redimirme.
Newt dio un paso atrás, lentamente negando con la cabeza.—¿Sabes que es logracioso, Tommy?
—¿Qué? —Thomas respondió, cauteloso.
—Que de verdad te creo. No tienes ni una onza de mentira en esos ojos tuyos. Y no
puedo malditamente creer que vaya a decir esto. —Hizo una pausa—. Pero voy a
volver ahí dentro para convencer a esos Shanks de que debemos pasar por el
agujero Griever, justo como dijiste. Lucharía de preferencia con los Grivers que
estar sentado dejándolos cogernos uno por uno. —Él elevó un dedo—. Pero
escúchame, no quiero ninguna molesta palabra sobre ti muriendo y toda esa mierda
heroica. Si vamos a hacer esto, todos nos jugaremos nuestra oportunidad, todos.
¿Me escuchaste?
Thomas elevó sus manos, abrumado por el alivio. —Fuerte y claro. Solo estaba
tratando de probar mi punto de que vale la pena arriesgarse. Si alguien va a morir
cada noche de todos modos, podríamos usarlo de la misma forma en nuestra
ventaja.
Newt frunció el ceño. —Bueno, ¿acaso no fue eso alegre?
Thomas se giro para alejarse, pero Newt lo llamó. —¿Tommy?
—¿Sí? —él se detuvo, pero no miró hacia atrás.
—Si puedo convencer a esos shanks, y ese es un gran si, el mejor momento para ir
seria en la noche. Podemos esperar que un montón de los Grievers este afuera y
alrededor del Laberinto, no en ese Agujero de ellos.
—Buena idea. —Thomas estuvo de acuerdo con él, solo esperaba que Newt
convenciera a los guardianes. Él se giro para mirar a Newt y asintió.
Newt sonrió, una casi inexistente grieta en su mueca preocupada. —
Deberíamos hacerlo esta noche, antes de que alguien sea asesinado. —Y antes de
que Thomas pudiera decir algo, Newt desapareció de vuelta en la reunión.
Thomas, un poco conmocionado por la última frase dejó el Homestead y camino
hacia una vieja banca cerca de la Caja y tomo asiento, su mente un torbellino.
Continuaba pensando en lo que Alby había dicho sobre la Llamarada, y lo que podía
significar. El chico más viejo también había mencionado tierra quemada y una
enfermedad. Thomas no recordaba nada de eso, pero si todo eso era verdad, el
mundo al que estaban tratando de volver no sonaba muy bueno. Aun así… .Que
otra opcion tenian? Además del hecho de que los Grievers estaban atacando cada
noche, El Claro básicamente se había cerrado.
Frustrado, preocupado, cansado de estos pensamientos, él llamo a Teresa..Puedes escucharme?
Si, ella respondió. .Donde estas?
Junto a la Caja.
Estare ahi en un minuto.
Thomas se dio cuenta de con cuanta fuerza él necesitaba su compañía. Bien. Te dire
el plan; creo que esta en marcha.
.Que es?
Thomas se reclinó en la banca y puso su pie derecho en su rodilla, preguntándose
como Teresa reaccionaria a lo que iba a decirle.
Vamos a pasar por el agujero Griever. Usar ese codigo para desactivar los Grievers y
abrir una puerta para salir.
Una pausa. Pense que era algo como eso.
Thomas pensó por un segundo, luego añadió, A menos que… .tienes una idea
mejor?
No. Va a ser desagradable.
El golpeó su puño derecho contra su otra mano, aun cuando él sabía que ella no
podía verlo. Podemos hacer esto.
Lo dudo.
Bueno, tenemos que intentarlo.
Otra pausa, esta vez más larga. Él pudo sentir su resolución. Tienes razon.
Creo que nos vamos esta noche. Solo ven aqui y podemos hablar mas de eso.
Estare ahi en unos pocos minutos.
El estómago de Thomas se hizo un nudo. La realidad de lo que él había sugerido, el
plan que Newt estaba tratando de convencer a los guardianes a aceptar, estaba
comenzado a golpearlo. Él sabía que era peligroso, pero la idea de realmente pelear
con los Grievers, no solo correr de ellos, era aterradora. El mejor de los escenarios
era que solo uno de ellos moriría, pero aun eso no podía ser confiable. Quizás los
creadores solo reprogramarían las criaturas. Y entonces todas las apuestas estaban
perdidas.
Él trató de no pensar en eso.
Antes de lo que Thomas esperaba, Teresa lo había encontrado y estaba sentada
junto a él, su cuerpo presionado contra el suyo a pesar de que había mucho espacio
en la banca. Ella se estiró y tomo la mano de él. Él la apretó de vuelta, tan fuerte
que sabía que debía haber dolido.—Dime —ella dijo.
Thomas lo hizo, recitando cada palabra que le había dicho a los guardianes, odiando
como los ojos de Teresa se llenaban de preocupación, de terror. —El plan era fácil
de decir —él dijo luego de que le había dicho todo—. Pero Newt piensa que
debemos ir esta noche. No suena tan bien ahora. —Especialmente lo aterrorizaba la
idea de Chuck y Teresa ahí afuera, él había enfrentado ya a los Grievers y sabía muy
bien como era. Quería ser capaz de proteger a sus amigos de esa horrible
experiencia, pero sabía que no podía.
—Podemos hacerlo —ella dijo en una suave voz.
Escucharla decirlo sólo hizo que se preocupara más. —Bendita mierda, estoy
asustado.
—Bendita mierda, eres humano. Debes estarlo.
Thomas no respondió, y por un largo tiempo solo se sentaron ahí, tomados de la
mano, sin palabras dichas, en sus mentes o en voz alta. Él sintió la más leve pizca de
paz, y tan ligera como era, trato de disfrutarla sin importar cuánto iba a durar.