domingo, 21 de diciembre de 2014

Capítulos 46, 47, 48, 49 y 50

Capítulo 46
Thomas se rehusó a hablarle a nadie el resto del día.
Teresa trató varias veces. Pero él seguía diciéndole que no se sentía bien, que sólo
quería estar solo y durmió en su lugar detrás del bosque, tal vez pasó algún tiempo
pensando. Tratando de descubrir un secreto escondido en su mente que los
ayudaría a saber qué hacer.
Pero en realidad, se estaba preparando psicológicamente para lo que había
planeado para esa noche, convenciéndose de que era la cosa correcta a hacer. La
única cosa que podía hacer. Además, estaba absolutamente aterrorizado y no
quería que los otros se dieran cuenta.
Eventualmente, cuando su reloj le mostró que la noche había llegado, fue al
Homestead con todos los demás. Apenas notó que había estado hambriento hasta
que comenzó a comer galletas y sopa de tomate rápidamente preparadas por
Frypan.
Y luego llegó la hora de otra noche sin sueño.
Los constructores habían entablado los huecos que dejaron los monstruos que se
habían llevado a Gally y a Adam. El resultado parecía como si un ejército de tipos
borrachos hubiera hecho el trabajo, pero era lo suficientemente sólido. Newt y
Alby, quienes finalmente se sentían lo suficientemente bien para caminar en los
alrededores de nuevo, con su cabeza vendada, insistían en un plan para que todos
rotaran donde dormían cada noche.
Thomas terminó en la larga sala en la planta baja del Homestead con las mismas
personas con las que había dormido dos noches atrás. El silencio se estableció en la
habitación rápidamente, a pesar de que no sabía si era porque las personas estaban
realmente dormidas o sólo asustadas, calladamente esperando contra la esperanza
de que los Grievers no vinieran de nuevo. No como dos noches atrás, a Teresa se le
permitió quedarse en el edificio con el resto de los habitantes del Claro. Ella estaba
cerca de él, acurrucada en dos cobijas. De alguna manera, podía sentir que ella
estaba durmiendo. Realmente durmiendo.
Thomas ciertamente no podía dormir, a pesar de que sabía que su cuerpo lo
necesitaba desesperadamente. Trató, trató muy fuertemente de mantener sus ojos
cerrados, forzándose a relajarse. Pero no tuvo suerte. La noche se prolongó, elpesado sentido de anticipación era como un peso en su pecho.
Entonces, así como todo el mundo había esperado, vinieron los sonidos mecánicos,
encantados de los Grievers desde afuera. El momento había llegado.
Todo el mundo se reunió contra la pared más alejada de la ventana, tratando al
máximo permanecer quietos. Thomas se acurrucaba en una esquina junto a Teresa,
abrazando sus rodillas, mirando hacia la ventana. La realidad de la terrible decisión
que había tomado más temprano exprimía su corazón como un aplastante puño.
Pero sabía que todo podía depender de ello.
La tensión en la habitación subía a un ritmo constante. Los Habitantes del Claro
estaban quietos, ni un alma se movió. Un raspado de metal distante contra madera
hizo eco a través de la casa; sonó para Thomas como si un Griever estuviera
escalando en la parte trasera del Homestead, opuesto al lugar donde estaban. Más
sonidos se les unieron unos pocos segundos después, viniendo de todas las
direcciones, el más cercano venía desde afuera de su propia ventana. El aire de la
habitación pareció congelarse en hielo sólido, y Thomas presionó sus puños contra
sus ojos, la anticipación del ataque matándolo.
Una explosión retumbante de trozos de madera y vidrio roto tronó en algún lugar
de la planta alta, haciendo temblar toda la casa. Thomas se estremeció cuando
varios gritos comenzaron, seguidos por el golpeteo de varios pasos. Fuertes crujidos
y gemidos anunciaron toda una horda de habitantes del Claro que corrían hacia el
primer piso.
—¡Tiene a Dave! —alguien gritó, con la voz aguda de terror.
Nadie en la habitación de Thomas movió un músculo; él sabía que cada uno de ellos
estaba probablemente sintiéndose culpable por su alivio, de que al menos no eran
ellos. Que tal vez ellos estaban a salvo por una noche más.
En dos noches seguidas sólo un muchacho había sido tomado, y las personas habían
comenzado a creer que lo que Gally había dicho era verdad.
Thomas saltó cuando un terrible estallido sonó justo fuera de su puerta,
acompañado con gritos y la fragmentación de la madera, como si un monstruo con
mandíbula de hierro se estuviera comiendo toda la escalera. Un segundo después
vino otra explosión de madera: la puerta delantera. El Griever había pasado por
toda la casa y ahora se estaba yendo.
Una explosión de miedo destrozó a Thomas. Era ahora o nunca.
Saltó y corrió a la puerta de la habitación, abriéndola. Oyó a Newt gritar, pero loignoró y corrió por el pasillo, dejando a un lado y saltando por encima de los cientos
de astillas de madera. Podía ver que donde había estado la puerta delantera ahora
había un hueco que llevaba a la noche gris. Él corrió directo hacia ella y salió hacia el
claro.
!Tom! Teresa gritó dentro de su cabeza. .!Que estas haciendo!?
La ignoró. Sólo siguió corriendo.
El Griever que sostenía a Dave, un chico al cual Thomas nunca le había hablado,
estaba rodando en sus puntas hasta la puerta oeste, batiendo y zumbando. Los otro
Grievers ya se habían reunido en el patio hacia el laberinto. Sin dudar, sabiendo que
los otros pensarían que estaba cometiendo suicidio, Thomas corrió hacia su
dirección hasta que se encontró en el medio de la manada de criaturas.
Habiéndolos tomado por sorpresa los Grievers dudaron.
Thomas saltó hacia el que estaba aprisionando a Dave, trató de liberar al chico,
esperando a que el Griever tomara represalias. El grito de Teresa dentro de su
mente fue tan fuerte que se sintió como si una daga hubiera sido enterrada en su
cráneo.
Tres de los Grievers fueron hacia él en el mismo momento, largas pinzas,
abrazaderas y agujas llegaban desde todas direcciones. Thomas agitó sus brazos y
piernas, deshaciéndose de los horribles brazos metálicos cuando pateaba la
pulsante grasa del cuerpo de los Grievers, sólo quería ser picado no que se lo llevara
como a Dave. Su ataque implacable se intensificó, y Thomas sintió dolor explotando
por cada pulgada de su cuerpo, punciones como agujas que le decían que lo había
logrado. Gritando, empujó, pateó y golpeó, enrollándose tratando de alejarse de
ellos. Luchando, lleno de adrenalina, finalmente encontró un punto abierto para
poner sus pies bajo él y corrió con todo su poder.
Tan pronto como escapó del alcance inmediato de los instrumentos de los Greavers,
se dieron por vencidos y se retiraron, desapareciendo en el laberinto. Thomas
colapsó en el suelo, gruñendo del dolor.
Newt estaba sobre él en un segundo, seguido inmediatamente por Chuck, Teresa, y
varios otros. Newt lo tomó por los hombros y lo levantó, agarrándolo debajo de
ambos brazos. —¡Agarren sus piernas! —gritó.
Thomas sintió su mundo nadando a su alrededor, se sintió delirante, nauseabundo.
Alguien, no pudo decir quién, obedeció la orden de Newt; estaba siendo cargado
por el patio, a través de la puerta delantera del Homestead, por el pasillo, a uncuarto, lo colocaron en un sofá. El mundo continuó torciéndose e inclinándose.
—¡¿Qué estabas haciendo?! —Newt gritó en su cara—. ¡¿Cómo pudiste ser tan
estúpido?!
Thomas tenía que hablar antes de que se desvaneciera en la oscuridad. —No…
Newt… tú no entiendes…
—¡Cállate! —Newt gritó—. ¡No gastes tu energía!
Thomas sintió algo caminando sus brazos y piernas, rompiendo sus ropas de su
cuerpo, buscando daño. Escuchó la voz de Chuck, no pudo evitar sentirse aliviado
de que su amigo estuviera bien. Med-jack dijo algo sobre que había sido apuñalado
docenas de veces.
Teresa estaba por sus pies, apretando su tobillo derecho con su mano. .Por que,
Tom? .Por que hiciste eso?
Porque…no tenía la fuerza para concentrarse.
Newt gritó por el Grief Serum; un minuto después Thomas sintió un pinchazo en su
brazo. Calor se esparció desde ese punto hacia todo su cuerpo, clamándolo,
disminuyendo el dolor. Pero el mundo aun parecía estar colapsando por sí mismo, y
sabía que todo se habría ido en sólo unos pocos segundos.
La habitación giró, los colores transformándose unos en otros, batiéndose cada vez
más rápido. Le tomó todo su esfuerzo, pero dijo una última cosa antes de que la
oscuridad se lo llevara por su bien.
—No se preocupen —susurró, esperando que pudieran oírlo—. Lo hice a
propósito…Capítulo 47
Thomas no tuvo un concepto del tiempo mientras pasó por el Cambio. Empezó muy
parecido a su primer recuerdo de la Caja, oscuro y frío. Pero esta vez no tenía la
sensación de algo tocando sus pies o su cuerpo. Flotó en la insustancialidad, miró
fijamente dentro del negro vacío. No vio nada, no escuchó nada, no olió nada. Era
como si alguien hubiera robado sus cinco sentidos, dejándolo en un vacío.
El tiempo avanzó. Y avanzó. El miedo se convirtió en curiosidad, la que se convirtió
en aburrimiento. Finalmente, después de una interminable espera, las cosas
comenzaron a cambiar.
Un distante viento se levantó, no lo sentía pero lo escuchaba. Luego una
arremolinada niebla de blancura apareció en la distancia, un tornado de humo
girando formó un largo embudo, extendiéndose hasta que no podía ver ni la cima ni
el final del torbellino blanco. Sintió los ventarrones entonces, succionándolo dentro
del ciclón que luego soplaba por delante y por detrás de él, arrancando sus ropas y
su cabello como si fueran destrozadas banderas atrapadas en una tormenta.
La espesa torre de niebla comenzó a moverse hacia él, o él se estaba moviendo
hacia eso, no podía decirlo, aumentando su velocidad a un ritmo alarmante. Donde
segundos antes había sido capaz de ver la distintiva forma del embudo, ahora sólo
podía ver la plana extensión de blanco. Y entonces eso lo consumió; sentía su
mente tomada por la niebla, sentía los recuerdos inundar sus pensamientos. Todo
lo demás se convirtió en dolor.Capítulo 48
—Thomas.
La voz era distante, gorjeaba, como un eco en un largo túnel.
—¿Thomas, puedes oírme?
El no quería responder. Su mente se había cerrado cuando ya no pudo soportar el
dolor; temía que todo volviera si se permitía volver a la consciencia. Sintió una luz
del otro lado de sus párpados, pero sabía que sería insoportable abrirlos. El no hizo
nada.
—¿Thomas?, es Chuck, ¿estás bien? por favor no te mueras amigo…
Todo se vino de nuevo a su mente. El Claro, los Grievers, la picada de la aguja, el
Cambio. Recuerdos. El laberinto no se podía resolver. El único camino afuera era
algo que ellos nunca esperarían. Algo aterrador. El fue aplastado por la
desesperación.
Gimiendo, forzó a sus ojos a abrirse, mirando de soslayo al principio, la regordeta
cara de Chuck estaba allí, mirándolo con ojos asustados. Pero luego se iluminaron y
una sonrisa se dibujo en su rostro. A pesar de todo, a pesar de la terrible porquería
que era todo, Chuck sonrió.
—¡Está despierto! —el chico grito a nadie en particular—. ¡Thomas está despierto!
El estrepito de su voz hizo estremecer a Thomas. Cerró sus ojos de nuevo. —
¿Chuck, tienes que gritar? no me siento tan bien.
—Lo siento, sólo estoy contento de que estés vivo. Tienes suerte de que no te de un
gran beso.
—Por favor no hagas eso, Chuck —Thomas abrió sus ojos otra vez y se forzó a
sentarse en la cama en la que yacía, empujando su espalda contra la pared, y
estirando sus piernas, el dolor corría en sus articulaciones y músculos. —¿Cuánto
tiempo llevo? —preguntó.
—Tres días —respondió Chuck—. Te pusimos en el Slammer a la noche para
mantenerte seguro, te trajimos de vuelta aquí durante el día. Pensé que estabas
seguramente muerto por lo menos treinta veces desde que comenzaste. Pero
mírate ¡te ves como nuevo!
Thomas solo podía imaginar lo no-bien que se veía. —¿Vinieron los Grievers?El júbilo de Chuck visiblemente cayó al piso mientras sus ojos miraban hacia abajo.
—Sí, tienen a Zart y unas parejas más. Uno por noche. Minho y los corredores han
recorrido el laberinto, tratando de encontrar la salida o hacer uso de esos estúpidos
códigos que ustedes trajeron. Pero nada. ¿Por qué crees que los Grievers solo se
llevan a un Shank por ves?
Thomas se sintió mal del estómago, él sabía la respuesta exacta a esa pregunta, y a
otras más ahora. Suficiente para saber que a veces saber apestaba.
—Trae a Newt y a Alby —dijo finalmente en respuesta—. Diles que necesitamos
tener una Reunión. Lo antes posible.
—¿En serio?
Thomas dejo escapar un suspiro —Chuck, acabo de pasar por el Cambio. ¿Tú crees
que hablo en serio?
Sin una palabra, Chuck dio un salto y corrió fuera de la habitación, sus llamados a
Newt desvaneciéndose a lo lejos cuando se fue.
Thomas cerro sus ojos y descansó su cabeza contra la pared. Luego él la llamo con la
mente:
Teresa.
Ella no respondió al principio, pero luego su voz surgió en sus pensamientos tan
claramente como si estuviera sentada a su lado.
Eso fue realmente estupido, Tom, muy, muy estupido.
Debia hacerse, el respondió.
Te odie muchisimo estos ultimos dias. Deberias haberte visto. Tu piel, tus venas...
.Me odiaste? El estaba emocionado de que se preocupara tanto por él.
Ella hizo una pausa. Es solo mi manera de decirte que te hubiera matado si hubieras
muerto.
Thomas sintió una ráfaga de calor en su pecho, extendió la mano y realmente lo
tocó, sorprendido de sí mismo. Bueno… gracias. Supongo.
Asi que, .que tanto recuerdas?
El hizo una pausa. Suficiente. Lo que tu dijiste de nosotros dos y lo que les hicimos...
.Era verdad?
Hicimos algunas cosas realmente malas Teresa. El sintió su frustración, como si ella
tuviera un millón de preguntas y ninguna idea por dónde empezar.
.Has aprendido algo que nos ayude a salir de aqui? ella pregunto, como si no
quisiera saber que parte había tenido en todo esto. .Un proposito para el codigo?Thomas hizo una pausa, no queriendo hablar de ello todavía, no antes de que
reuniera sus pensamientos. Su único chance de escapar podría ser un deseo de
muerte.
Tal vez, el dijo finalmente, pero no sera facil. Necesitamos una reunion. Preguntare
si puedes estar alli, no tengo la energia para decirlo dos veces.
Ninguno de los dos dijo nada por un rato, una sensación de desesperanza flotando
entre sus mentes.
.Teresa?
.Si?
El Laberinto no puede resolverse.
Ella hizo una larga pausa antes de contestar. Creo que todos lo sabemos ahora.
Thomas odiaba el temor en su voz, el podía sentirlo en su mente. No te preocupes;
los Creadores nos sirven para escapar, sin embargo. Tengo un plan. El quería darle
un poco de esperanza, no importa cuán escasa sea.
Oh, en serio.
Si. Es terrible, y puede que alguno de nosotros muera. .Suena prometedor?
Gran momento. .Que es?
Tenemos que…
Antes de que pudiera terminar, Newt camino dentro de la habitación,
interrumpiéndolo.
Te digo despues, Thomas terminó rápidamente.
!Apresurate! ella dijo, entonces se había ido.
Newt había caminado alrededor de la cama y se había sentado a su lado. —Tommy,
apenas pareces enfermo.
Thomas asintió. —Me siento un poco mareado, pero aparte de eso, estoy bien.
Pensé que estaría mucho peor.
Newt negó con la cabeza. —Lo que hiciste fue mitad valeroso y mitad malditamente
estúpido. Parece que eres bastante bueno en eso. —Hizo una pausa, sacudiendo la
cabeza—. Sé por qué lo hiciste. ¿Qué memorias volvieron? ¿Algo que ayude?
—Necesitamos tener una reunión —dijo Thomas, estirando las piernas para estar
más cómodo. Sorpresivamente, el no sintió mucho dolor, sólo mareo. —Antes de
que empiece a olvidar alguna de estas cosas.
—Sí Chuck me dijo, lo haremos. Pero ¿por qué? ¿qué descifraste?
—Es una prueba Newt, todo esto es una prueba.Newt asintió. —Como un experimento.
Thomas sacudió la cabeza. —No, no lo captas. Nos están tirando abajo, viendo si
nos levantamos, encontrando lo mejor de nosotros. Poniéndonos variables,
tratando de hacernos renunciar. Probando nuestra habilidad para tener esperanza y
pelear. Enviar a Teresa y disparar todo abajo es solo la última parte, una más… el
análisis final. Es hora de la última prueba. Escapar.
Newt arrugo el ceño, confuso. —¿Qué quieres decir? ¿Tú sabes una forma de salir?
—Sí. Llama una reunión. Ahora.Capítulo 49
Una hora más tarde, Thomas se sentó enfrente de los Guardianes para la Reunión,
justo como lo hizo una semana o dos antes. Ellos no dejaron entrar a Teresa, lo que
lo fastidio tanto como a ella. Newt y Minho confiaban en ella ahora, pero los otros
todavía tenían sus dudas.
—De acuerdo, Greenie —dijo Alby luciendo mucho mejor mientras se sentaba en el
medio del semicírculo de sillas, junto a Newt. Las otras sillas estaban ocupadas
excepto dos, un recordatorio de que Zart y Gally habían sido tomados por los
Grievers—. Olvida toda la mierda de la vuelta-alrededor-del-arbusto. Empieza a
hablar.
Thomas, todavía un poco mareado por el Cambio, se forzó a tomarse un segundo
para recobrar su compostura. El tenía mucho que decir, pero quería asegurarse de
sonar lo menos estúpido posible.
—Es una larga historia —el empezó—. No tenemos tiempo para pasar por todo,
pero les diré lo esencial de ello. Cuando pasé por el Cambio, vi flashes de imágenes,
centenares de ellas, como una presentación de diapositivas en avance rápido.
Mucho volvió a mí, pero sólo algo es lo bastante claro como para hablar de ello.
Otras cosas se han desvanecido o están desapareciendo. —Hizo una pausa para
ordenar sus pensamientos una última vez—. Pero recuerdo lo suficiente. Los
Creadores están probándonos. El laberinto no estaba destinado a ser resuelto. Todo
ha sido como un juicio. Quieren que los ganadores, o los sobrevivientes, hagan algo
importante. —El calló, ya confuso de en qué orden debía decir las cosas.
—¿Qué? —preguntó Newt.
—Déjenme empezar de nuevo —dijo Thomas frotándose los ojos—. Cada uno de
nosotros fue tomado cuando éramos realmente jóvenes. No recuerdo como o por
qué, sólo destellos y sentimientos de que las cosas habían cambiado en el mundo,
que algo realmente malo había pasado. No tengo idea de que. Los Creadores nos
robaron, y creo que se sentían justificados para hacerlo. De alguna manera ellos
descubrieron que teníamos mucha inteligencia, por eso nos escogieron. No lo sé, la
mayoría de esto es superficial y no importa mucho de todos modos.
—No puedo recordar nada de mi familia o lo que les pasó. Pero después de quefuimos tomados, pasamos los siguientes años aprendiendo en escuelas especiales,
viviendo algún tipo de vida normal hasta que ellos fueron capaces de financiar y
construir el Laberinto. Todos nuestros nombres son sólo estúpidos apodos que ellos
nos inventaron, como Alby por Albert Einstein, Newt por Isaac Newton, y yo,
Thomas. Como Edison.
Alby se veía como si le hubieran golpeado en la cara. —Nuestros nombres... ¿nunca
fueron nuestros nombres reales?
Thomas sacudió la cabeza —Por lo que yo puedo decir, probablemente nunca
sepamos cuales eran nuestros verdaderos nombres.
—¿Qué estás diciendo? —Frypan preguntó—. ¿Que somos malditos huérfanos
raptados por científicos?
—Sí —dijo Thomas, esperando que su expresión no demostrara lo deprimido que se
sentía—. Supongamos que nosotros somos realmente listos y ellos estudian cada
movimiento que hacemos, analizándonos. Viendo quien se rinde y quién no. Viendo
quien sobrevive a todo. No es de extrañar que haya tantos escarabajos espías
correteando por todo el lugar. Además, algunos de nosotros hemos tenido cosas...
alteradas en nuestros cerebros.
—Creo toda esta mierda tanto como creo que la comida de Frypan es buena para ti
—gruñó Winston, viéndose cansado e indiferente.
—¿Por qué inventaría todo esto? —dijo Thomas, su voz elevándose. ¡Él se había
dejado picar a propósito para recordar estas cosas!—. Mejor aun, ¿Cuál crees tú
que es la explicación? ¿Que vivimos en un planeta alienígena?
—Sólo sigue hablando —dijo Alby—. Pero no entiendo por qué ninguno de nosotros
recuerda estas cosas. Yo pase por el Cambio, pero todo lo que vi fue... —El miro
alrededor rápidamente, como si hubiera dicho algo que no tendría que haber
dicho—. No aprendí nada.
—Les diré en un minuto porque creo que aprendí más que otros —dijo Thomas,
temiendo esa parte de la historia—. ¿Sigo o no?
—Habla —dijo Newt.
Thomas tomo un gran respiro, como si estuviera por empezar una carrera. —Okey,
de alguna manera limpiaron nuestros recuerdos, no solo nuestra infancia, sino todo
lo que conduce a la entrada del laberinto. Nos pusieron en la Caja y nos mandaron
aquí, un gran grupo para empezar y luego uno por mes por los últimos dos años.
—Pero ¿por qué? —pregunto Newt—. ¿Cuál es el maldito punto?Thomas levanto una mano para pedir silencio. —Ya estoy llegando allí. Como dije,
ellos quieren probarnos, ver como reaccionamos a lo que ellos llaman las Variables,
y a un problema que no tiene solución. Ver si podemos trabajar juntos, construir
una comunidad, también. Todo estaba previsto para nosotros, y el problema que se
trazo fue uno de los enigmas más comunes conocidos por la civilización, un
laberinto. Todo para hacernos pensar que tiene que haber una solución, solo
animándonos a trabajar más duro mientras al mismo tiempo aumentaba nuestro
desaliento al no encontrar una. —Hizo una pausa para mirar alrededor,
asegurándose de que todos estuvieran escuchando—. Lo que estoy diciendo es que,
no hay una solución.
La charla se rompió, las preguntas sobreponiéndose una a la otra.
Thomas levanto las manos de nuevo, deseando poner sus pensamientos en los
cerebros de todos los demás. —¿Ven? su reacción prueba mi punto. La mayoría de
la gente se rendiría ahora. Pero creo que somos diferentes. No podemos aceptar
que un problema no puede ser resuelto, especialmente cuando es algo tan simple
como un laberinto. Y seguimos peleando sin importar cuán desesperante se ponga.
Thomas se dio cuenta que su voz se elevaba mientras hablaba, y sentía la cara
acalorada.
—¡Cualquiera que sea la razón, me enferma! Todo esto, los Grievers, las paredes
moviéndose, el acantilado, son sólo elementos de una estúpida prueba. Hemos sido
usados y manipulados. Los Creadores querían mantener nuestras mentes
trabajando en una solución que nunca estuvo ahí. Lo mismo pasa con Teresa siendo
mandada aquí, siendo utilizada para disparar El Final, lo que sea que eso signifique,
el lugar siendo cerrado, el cielo gris , y sigue y sigue y sigue. Nos están tirando locas
cosas para ver nuestra respuesta, probar nuestra voluntad. Ver si nos ponemos
unos en contra de otros. Al final, quieren a los sobrevivientes para algo importante.
Frypan se puso de pie. —¿Y matar gente? ¿Esa es una linda y pequeña parte de su
plan?
Thomas sintió un momento de miedo, preocupado de que los Guardianes podrían
tomar su enojo contra él por saber demasiado. Y solo estaba por ponerse peor. —Sí,
Frypan, matar gente. La única razón por la que los Grievers están haciéndolo uno
por uno es que así no morimos todos antes de que termine de la manera que tiene
que ser. La supervivencia del más fuerte. Solo los mejores de nosotros podremos
escapar.Frypan pateo su silla. —Bueno… ¡Será mejor que empieces a hablar de ese mágico
escape, entonces!
—Lo hará —dijo Newt, tranquilamente—. Calla y escucha.
Minho, que había estado mayormente silencioso todo el tiempo, aclaró su garganta.
—Algo me dice que no me gustara lo que estoy por escuchar…
—Probablemente no —dijo Thomas. Cerró sus ojos un momento y cruzo los brazos.
Los próximos minutos iban a ser cruciales—. Los Creadores quieren a los mejores de
nosotros para lo que sea que ellos tienen planeado. Pero tenemos que ganar. —El
cuarto se sentía completamente en silencio, cada ojo en el—. El código.
—¿El código? —repitió Frypan, su voz iluminándose con un rastro de esperanza—.
¿Qué pasa con él?
Thomas lo miro, haciendo una pausa para el efecto. —Estaba escondido en las
paredes movedizas del laberinto por una razón. Yo debía saberlo, estaba allí cuando
los Creadores lo hicieron.Capítulo 50
Durante un buen rato, nadie dijo nada, y todo lo que Thomas vio fueron caras en
blanco. Sintió el sudor en la frente, sus manos aceitosas, estaba aterrorizado por
seguir adelante.
Newt parecía completamente desconcertado y, finalmente rompió el silencio. —
¿De qué estás hablando?
—Bueno, primero hay algo que tengo que compartir. Acerca de mi y Teresa. Hay
una razón por la que Gally me acusó de tantas cosas, y por qué todo el que haya
pasado por el Cambio me reconoce.
Esperaba preguntas, un estallido de voces, pero la habitación estaba en completo
silencio.
—Teresa y yo somos... diferentes —continuó—. Fuimos parte de los Juicios del
Laberinto desde el principio, pero en contra de nuestra voluntad, lo juro.
Minho fue el que habló ahora. —Thomas, ¿de qué estás hablando?
—Teresa y yo fuimos utilizados por los Creadores. Si tuvieras tus recuerdos de
vuelta, probablemente querrías matarnos. Pero tenía que decirte esto por mí
mismo para demostrarte que podemos confiar ahora. Así que créeme cuando te
diga la única manera de salir de aquí.
Thomas rápidamente escaneó los rostros de los Guardianes, preguntándose por
última vez si él debe decir, si ellos entenderían. Pero sabía que tenía que hacerlo.
Tenía que hacerlo.
Thomas respiró hondo, y luego lo dijo. —Teresa y yo ayudamos a diseñar el
laberinto. Ayudamos a crear todo.
Todo el mundo parecía demasiado aturdido para reaccionar. Caras en blanco le
devolvieron la mirada una vez más. Thomas imaginó que ellos no lo entendían o no
lo creían.
—¿Qué se supone que significa eso? —Newt preguntó al fin—. Son unos malditos
chicos de 16 años. ¿Cómo podrían haber creado el Laberinto?
Thomas no podía dejar de dudar un poco de sí mismo, pero él sabía lo que había
recordado. Tan loco como era, él lo sabía de la verdad. —Fuimos... inteligentes. Y
creí que ello podría ser parte de las Variables. Pero lo más importante. Teresa y yotenemos un... don que nos hizo muy valiosos, cuando ellos diseñaron y
construyeron este lugar. —Se detuvo, sabiendo que todo debía sonar absurdo.
—¡Habla! —gritó Newt—. ¡Escúpelo!
—¡Somos telépatas! ¡Podemos hablar con el otro en nuestra maldita cabeza! —
Decirlo en voz alta casi le hizo sentirse avergonzado, como si acabara de admitir que
era un ladrón.
Newt parpadeó sorprendido, alguien tosió.
—Pero escúchenme —continuó Thomas, en un intento de defenderse—. Nos
forzaron a ayudar. No sé cómo ni por qué, pero lo hicieron. —Hizo una pausa—. Tal
vez era para ver si podíamos ganar su confianza a pesar de haber sido parte de
ellos. Tal vez estábamos destinados al final en ser los que revelaran cómo escapar.
Cualquiera que fuese la razón, con sus Mapas nos dimos cuenta del código y
tenemos que usarlo ahora.
Thomas miró a su alrededor, y sorprendentemente, asombrosamente, nadie
parecía enfadado. La mayoría de los Habitantes del Claro seguían mirándolo
fijamente o movían la cabeza con asombro o incredulidad. Y por alguna extraña
razón, Minho estaba sonriendo.
—Es cierto, y lo siento —continuó Thomas—. Pero puedo decirte esto, estoy en el
mismo barco que ustedes ahora. Teresa y yo fuimos enviados aquí como cualquier
otra persona, y podemos morir igual de fácilmente. Pero los Creadores han visto lo
suficiente, es hora de la prueba final. Supongo que necesitaba el Cambio para
añadir las últimas piezas del rompecabezas. De todos modos, yo quería que
supieran la verdad, saber que hay una oportunidad de que podamos hacer esto.
Newt negó con la cabeza hacia atrás y hacia delante, mirando al suelo. Luego alzó la
vista, a los otros Guardianes. —Los Creadores, esos vástagos hicieron esto para
nosotros, no Tommy y Teresa. Los Creadores. Y se van a arrepentir.
—Como quieras —dijo Minho—, quién da una mierda por todo esto, sólo continuar
con la fuga ya.
Un nudo se formó en la garganta de Thomas. Él se sintió tan aliviado que casi no
podía hablar. Había estado seguro de que ellos le habrían puesto bajo mayor calor
por su confesión, si no tirarlo por el Acantilado. El resto de lo que tenía que decir
casi parecía fácil ahora. —Hay una estación de ordenador en un lugar que nunca
hemos mirado antes. El código abrirá una puerta para salir del laberinto. También
apaga a los Grievers por lo que no pueden seguirnos, si podemos sobrevivir eltiempo suficiente para llegar a ese punto.
—¿Un lugar que nunca hemos mirado antes? —preguntó Alby—. ¿Qué piensas que
hemos estado haciendo durante dos años?
—Confía en mí, nunca has estado en ese sitio.
Minho se puso de pie. —Bueno, ¿dónde está?
—Es casi suicida —dijo Thomas, a sabiendas de que estaba postergando la
respuesta—. Los Grievers vendrán tras de nosotros cuando tratemos de hacerlo.
Todos ellos. La prueba final. —Quería asegurarse de que entendieran que se
arriesgaban. Las probabilidades de sobrevivir eran escasas para todo el mundo.
—Así que ¿dónde está? —Newt preguntó, inclinándose hacia delante en su silla.
—Sobre el Acantilado —contestó Thomas—. Tenemos que pasar por el Agujero de
los Griever.